Dios es la Verdad. El mundo de hoy camina con paso firme hacia su destrucción porque ignora ese principio de realidad elemental, y busca con desenfreno otras "verdades" alternativas, las verdades del relativismo, que son simplemente falsedades. Dios es la Verdad y nosotros estamos en la oscuridad y en la orfandad de una existencia relativista, hedonista y nihilista. En manos de unos mandatarios que, por estar en contra de la Verdad, son nuestros peores enemigos.

Hoy, Fiesta de la Resurrección del Señor, es el día en el que se completa la Fe de los cristianos. Una Fe que se inicia con la Anunciación, con el sí incondicional de la Santísima Virgen al ángel Gabriel, y que concluye en este domingo de alegría y de gozo incontenibles, porque Cristo ha vencido a la muerte y nos ha salvado, nos ha librado de la cárcel del pecado.

Siempre recuerdo con una mezcla de asombro e indignación el pasaje del Evangelio del Viernes Santo, en el relato de la Pasión y Muerte de Jesús, el momento en el que Cristo es interrogado por Pilato. Ese momento surrealista en el que Nuestro Señor afirma: "...Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz". A lo que Pilato respondió: "¿Y qué es la verdad?" La tenía delante y preguntaba qué era.
 
Así está el mundo de hoy, igual que Pilato. Tan despistado y confundido como él. También tan cobarde como él, que sabiendo que Jesús era inocente, lo entregó para que lo matasen. La pandemia ha acelerado las contradicciones que arrastramos al menos desde la revolución francesa. El caos global ha llegado al punto de que los ciudadanos entregamos mansamente nuestros derechos y libertades fundamentales a unos dirigentes que no tienen ni idea de cómo proteger nuestra salud. Al revés, mientras nos roban esos derechos y libertades, nos empujan a la enfermedad y a la ruina económica.
 
Es posible que estemos en el umbral del fin de los tiempos. Es posible que la segunda venida del Señor, la definitiva, esa en la que volverá con Gloria para el Juicio Final, esté más cerca de lo que pensamos. De momento, vivamos este Domingo de Resurrección como si fuese el último de nuestras vidas. Seamos fieles a la Verdad, a la única de la que podemos estar completamente seguros. Demos la espalda a esas otras "verdades" del relativismo, que son falsedades. Seamos rebeldes a las modas de lo políticamente correcto, del progresismo que es hijo putativo del marxismo y el liberalismo.
 
Llevemos el estandarte enhiesto de nuestras certezas y de nuestro orgullo. La defensa de nuestra sagrada Patria y la pertenencia a la Fe Verdadera.
 
Feliz Domingo de Resurrección a todos.