El partido putrefacto es, desde 2019, el partido que dirige la Junta de Andalucía. Con el imprescindible apoyo de Vox, necesario recordatorio (el mismo Vox que arrojó a al cubo de la basura a Francisco Serrano). Y tras cuarenta tacos de cleptocracia sociata, los peperos, aliados a los naranjitos, arribaban al poder. Algunos, tan ingenuos, creyeron en cierta suerte de regeneración. 

Solve y coagula 

Imbéciles. El partido podrido tan solo sirve, cuando se instala en Moncloa, para desacelerar, momentáneamente, las eugenésicas locuras sociatas. Y sin tocar, rozar siquiera, sus elementos axiales: aborto, elegetebeí, género. Lo de siempre: transiciones históricas fundamentales, desde hace varios decenios entre las fases solve (sociatas) y coagula (peperos, voxeros).

Andalucia_masculinidades

Paradigmático y postrero ejemplo: el Barbas, con B de caja B, pero sin la V de Villarejo. Mayoría absolutérrima en 2011 y traicionando a lo grande a sus once millones de votantes. Sin cortarse masónicamente un pelo. El asunto del aborto, tras la aprobación en 2010 de la inicua Ley Aído, acabado paradigma.

El sátrapa progre, Moreno Bonilla

Y si el pasado 30 de diciembre la Junta del tirano Moreno Bonilla (uno de las campeones del hijoputismo liberticida durante la plandemia) se incorporaba a la mortífera ideología de género con un vídeo para los críos sobre el hecho de que los juguetes no tienen género (recordemos, también la campaña, antipadres del ayuntamiento cordobés), ahora nos traen, a través de la Consejería de Educación y Deporte, unas jornadas tituladas Masculinidades igualitarias como estrategia de prevención de la violencia de género.

Y lo dicho en tantas ocasiones: a disfrutar de lo votado. En fin.