Rothschild quiso asegurar la acumulación de riqueza para su familia poco antes de su muerte. Para ello en 1773 concertó una reunión en Frankfurt con 12 importantes prohombres judíos para diseñar con ellos un plan mundial, que, a la vez garantizara un núcleo de poder en la sombra que se perpetuara en el tiempo y controlara el mundo.

Como citan diferentes autores sobre el poder en la sombra, los que rigen esas dinámicas de control y gobierno tienen como fuente de su actividad la ideología Illuminati, que como se sabe es una secta del entramado masónico, cuyo objetivo fundamental es destruir el cristianismo y sustituir todas las religiones por un panteísmo bajo el signo cabalístico del 666, que representa el poder satánico.

Yo no daba mucho crédito a todo esto, y me parecía algo esotérico, pero cual ha sido mi pasmo cuando he leído las conclusiones de aquel encuentro y las he comparado con lo que ha ido sucediendo en el transcurso del tiempo, sobre todo en la última década, y más específicamente en España.  Los elementos clave de ese plan encajan como un guante con la mano por lo que podemos observar que ha sido la evolución de las cosas en nuestro solar patrio.

El libro en el que he recogido esta información se publicó en el año 2008. Eso quiere decir que han transcurrido doce años. Por tanto, la recusación a este pronóstico derivado de esos acuerdos publicados diciendo que se hacen conocer tras ver los acontecimientos, no me sirven. Hace doce años nadie iba a imaginar los acontecimientos vividos en la última década. Era inasumible ni pensarlo. Como si fuera una película de ficción hecha realidad.  El libro del que obtengo la información que voy a comentar se titula “Cien años de poder en la sombra. Claves secretas de la Historia”, de Robert Goodman.

Analicemos:

El primer punto se refiere al control de la opinión pública, mediante estrategias de confusión inducidas a través de los medios de comunicación. Es evidente que el periodismo ha perdido su función de comunicación imparcial de noticias y se dedica a hacer de voceros del poder. Y es evidente que el poder no mira por el pueblo, sino por intereses ajenos a quienes sirve. Sería necesario y exigible que Sánchez, el presidente, explicara para qué se ha reunido en varias ocasiones con Soros, según las noticias emitidas por medios alternativos a los oficiales.

El segundo punto de los acuerdos publicados por el citado libro habla de promover malas costumbres entre la gente. La intencionalidad es clara: modificar el éthos, la tradición y la moral, para conformar una sociedad decadente en el plano moral.

El tercero, estimular los sentimientos de odio, disputas, guerras, plagas hasta que los ciudadanos se vean en la necesidad de someterse a las leyes Illuminati. ¿Hay que aclararlo o está a la vista?

El cuarto, destruir el pensamiento libre, y, por tanto, el criterio autónomo, sumiendo a la gente en una modificación cognitiva para convertirla en masa. La obviedad supera todo lo que yo pueda añadir.

El quinto, favorecer el hedonismo, las costumbres frívolas, la destrucción de los valores de nuestra civilización cristiana. No hace falta decir para qué. Es evidente.

El sexto, el control del mundo por medios indirectos, socavando los cimientos de la libertad, la justicia, el sistema electoral, la prensa y sobre todo, la educación y la cultura. Como el prototipo del lector de este periódico es culto e informado no necesito añadir por qué afirmo que todo eso se ha ido realizando y ya está cumplido.

El séptimo, sembrar por todas partes la discordia, los conflictos y la hostilidad para amenazar a los países y neutralizar su resistencia. Es justo lo que se ha hecho en España. Enfrentarnos a los españoles entre nosotros, crear diferencias territoriales, desmembrarnos y dejarnos inermes ante los desalmados que destrozan nuestra soberanía.

El octavo, los presidentes de los Estados se elegirán entre los siervos de los Illuninati y todos tendrán un pasado dudoso para que sean ejecutores fieles de las directrices impuestas. A la vista está. No tengo nada que comentar.

El noveno, El presidente tendrá la capacidad de declarar el Estado de Guerra, dando el control de las fuerzas armadas a los Illuminati. No tengo nada que añadir. La realidad supera a la ficción casi siempre.

El décimo, provocar crisis económicas mediante la retirada repentina de divisas en los mercados, causando la ruina de las naciones “no iluminadas”. Obviamente estamos en una crisis sistémica irremediable. El cómo se ha llegado a esto es materia para un libro, no para un artículo con las limitaciones de extensión que tiene.

Y Robert Goodman concluye este apartado de aquellos acuerdos con este párrafo: “Al final del texto, bautizado con el nombre del Nuevo Testamento de Satanás, dice: ‘Todas estas medidas obligarán a los pueblos a entregar el control mundial a la sociedad de los Illuminati. El nuevo gobierno mundial aparecerá como patrón y benefactor de las naciones que se someterán voluntariamente. Si un Estado se opusiese, entonces sus vecinos le declararán la guerra. Si los Estados vecinos quisieran aliarse, habrá que desencadenar una guerra mundial.”

Habría que preguntarse el por qué de la Guerra de Libia, la de Siria, la de Irak, la de las revoluciones de color del Magreb, la de Ucrania. Etc. No sé si tendrán relación con lo antedicho, pero es de temer que fuera así. O la génesis y desarrollo de futuras guerras que pueden estar en nuestra cabeza como posibles.

No sé si esto es conspiranoia, pero a mí, al menos, me han sorprendido las similitudes entre estas estrategias expuestas y lo que está ocurriendo.  ¿Será mera casualidad?

Juzguen ustedes, pero antes piensen, por favor.