No me refiero al Covid 19, sino a la epidemia de respeto que surgió en  España con la transición. Todos, sobre todo la derecha, se decían respetuosos “con todas las ideas y todos los partidos, eso es  ser demócrata”. Mentira flagrante, pues había demasiados cosas nada  respetables. Los ataques a la unidad nacional, la falsificación de la historia, las pretensiones de cien años de honradez por el partido más corrupto y ladrón, las maniobras de muerte civil para quienes no entraban en el juego de los respetos, esas y muchas otras cosas eran respetadas sin ser respetables. Un pequeño botón de muestra: Ussía fue expulsado del programa de Luis del Olmo por no mostrar el debido respeto a Arzallus, otro “demócrata” cómplice de la ETA y por tanto delincuente. En la derecha, UCD y luego PP, cundió la idea de que la democracia consistía en el compinchamiento de los políticos sobre el poder y el dinero. . La democracia “de amigachos”, que denunciaba Azaña, paradójicamente su promotor. A esos compincheos y trapicheos  entre políticos los llamaban “la reconciliación entre los españoles”. Conseguida, por cierto, mucho antes de esos políticos, que se beneficiaban de ella desvirtuándola.


Bueno, pues parece que afortunadamente la epidemia de las respetuosas está tocando a su fin. VOX se atreve a cantar cuatro verdades a la cara a la chusma delincuente de la memoria histórica, de las “leyes de odio” y de “género”, de los secesionismos, del odio a España, del sistemático ninguneo de los críticos por la Triple M (Medios de Manipulación de Masas), etc. Es un cambio positivo y fundamental. Porque desde el principio, aquel respeto entre pícaros de la política se basaba en la absoluta falta de respeto que aquellos pícaros se permitían con la historia de España y concretamente con la figura de Franco, el estadista más importante de la historia de España en al menos tres siglos, si atendemos a los hechos y dejamos la retórica ideológica. Y es que cuando se respeta lo que no es respetable, se pierde el respeto a lo que sí lo es. Y la democracia no consiste en eso.