El refrán “cuando se cierra una puerta, se abre una ventana” no puede ser más cierto en estos tiempos en que la pandemia por el coronavirus COVID-19 ha cambiado para las empresas la forma de realizar la venta y colocación de sus productos y servicios.

Durante esta emergencia sanitaria la web se convirtió en uno de los principales aliados de los negocios, sobre todo en los países donde hubo y en los que aún hay confinamiento como una medida para evitar la propagación del virus. De hecho, el comercio se hubiera visto más afectado si no hubiese existido Internet.

Con esta forma de hacer negocios y dada sus grandes potencialidades, muchas empresas se han ido sumando al comercio eletrónico o e-commerce. La mayoría de las grandes compañías cuentan con su propia tienda online, y cada año incorporan novedades tecnológicas para mejorar sus servicios.

Al principio, era una apuesta de las empresas para mantenerse a la vanguardia y poder ofrecer a sus clientes, desde la comodidad de su hogar u oficina, lo que estaban demandando. Y, aunque eso no ha cambiado, ahora el e-commerce responde a una nueva necesidad: son más las compañías que están considerando esta opción tomando en cuenta que COVID-19 llegó para quedarse por un buen tiempo.

Los negocios online desde mediados de los 90 no han dejado de escalar posiciones: han mantenido un crecimiento sostenido año tras año, al convertirse en el método de compra preferido por los consumidores. Para este año se calculaba, de acuerdo con estudios, una participación de 38% de esta modalidad en las actividades de compra y venta a través de las redes digitales.

Al día de hoy, que estamos conviviendo con una crisis sanitaria que jamás nos hubiésemos planteado a principios de 2020, le estamos dando más importancia al comercio electrónico. Si a lo largo de los últimos años los consumidores se abocaban a las compras online, es prácticamente un hecho que a partir de ahora lo harán todavía más.

En medio de la pandemia y lo que viene después, se avizora una mayor participación en el e-commerce, que ha demostrado ser muy eficaz en las áreas de distribución, venta, compra, mercadeo y suministro de información de productos a través de la red.

Con el confinamiento mundial, las compras online han experimentado un gran auge y se convierten en esa ventana de oportunidades para las compañías imposibilitadas, en alguna medida, en el empleo de los métodos tradicionales, es decir, venta estrictamente en tiendas físicas o puerta en puerta.

Ante esta realidad, el reto para las empresas es que la profundización del uso del e-commerce implica tener una web perfectamente optimizada, especialmente para los móviles y redes sociales. Así que llegó la hora de dar ese salto si el objetivo es lograr que los negocios también sobrevivan a la pandemia. Comercio electrónico para no ceder…