El pasado lunes 16 de julio, se llevó a cabo en pleno centro de Madrid, frente a la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid la primera gran concentración organizada por el enésimo escándalo de opacidad, falta de transparencia y deslealtad a los funcionarios y a los que aspiran a serlo de la historia reciente de nuestra comunidad.

Los que lean éstas líneas y hayan opositado en alguna ocasión a los cuerpos docentes de secundaria en la Comunidad de Madrid sabrán de que les estamos hablando, de la misma manera que la recién constituida Plataforma Opositores Docentes Madrid, que ya convocó el jueves anterior una primera protesta frente a la Asamblea de Madrid por un escándalo que ha estallado este verano por las más que presuntas irregularidades en el proceso selectivo de docentes de secundaria en la Comunidad y que se ha traducido en concentraciones esporádicas casi todas las semanas en la Consejería.

Los opositores que ya se concentraron el jueves 12 de julio y que vuelven, con más razones que nunca a la carga, reclaman ver sus exámenes corregidos y conocer los criterios de evaluación, debido a los suspensos masivos no justificados que se han presentado en esta última convocatoria.

Y es que, especialmente en esta convocatoria (aunque es algo que viene dándose desde hace años), que tuvo lugar el pasado 23 de junio, se han dado numerosos casos de suspensos masivos, con notas bajísimas (0 y 1) a profesionales expertos en la materia con años de experiencia y que han llegado al alarmante e inusual caso de que muchas de las plazas convocadas en esta ocasión no vayan a poder ser cubiertas por los suspensos masivos, que han puesto el foco de la sospecha en los afectados.

A eso se le suma que no se conocen con claridad los criterios de evaluación y que los exámenes, una vez se reclama la nota por parte del opositor, no puede consultarse y es de tipo unidireccional, únicamente pudiéndose conocer el resultado de la revisión pero imposibilitándose el poder ver el examen y conocer los fallos cometidos.

Y es que, aunque aún todavía tímidamente, no han faltado ya voces de tribunales opositores que, atacando a los opositores docentes madrileños, reconocen abiertamente la falta de transparencia y la realidad de una criba cuando, en un artículo publicado por Eldiario el pasado 24 de julio, uno de los miembros de uno de los tribunales en Madrid afirmaba;

“Veo muy difícil que en esta primera parte hubiera injusticias, aunque estoy de acuerdo en que se deberían publicar los criterios que nos pasó la administración.

Esto no explica, sin embargo, los casos de muchos opositores que han sacado ceros o unos habiéndose examinado de materias de su especialidad, sobre las que habían hecho la tesis en algún caso o que llevan años (hasta 20, en algún caso) enseñando en institutos o centros de FP.

Los funcionarios cuestionados no se mojan, ellos hablan de sus casos. En el de Ricardo, explica que cuando ponen una nota "no se hace con el criterio de que el examen sea apto o no como se haría en la universidad. El listón lo podemos poner un poco más alto, se trata de pasar un número importante de exámenes para que unos cuantos puedan pasar a la 'encerrona' [como se denomina la segunda parte de la oposición, en la que el aspirante debe defender una unidad didáctica ante el tribunal]. Pero la idea es elegir a los mejores y hay que poner un filtro, Por eficiencia y economía no creo que daban pasar todos.".

Y sobre el ocultamiento de los exámenes una vez corregidos, para ver en qué se ha fallado y reclamar una justicia ante un examen injustamente corregido, una de las grandes reivindicaciones de los opositores, afirman;

“Ricardo no cree que los tribunales deban enseñar los exámenes a los opositores en las correcciones. "Yo tampoco lo haría, esto no es un proceso de aprendizaje-enseñanza de un instituto. Hablamos del acceso a la función docente y si lo hiciéramos, todo el mundo pediría ver su examen. Eso no se hace en ningún sitio. Costaría mucho dinero, y no creo que haya que invertir recursos en decirle a la gente que quiere acceder a la función pública qué debe hacer, esto es una prueba de selección".

Estas declaraciones de miembros de los tribunales reconociendo la no independencia de los tribunales (que reconocen tener criterios desde arriba que no son públicos ni transparentes), la realidad de una criba subjetiva de los opositores para evitar que pasen el mayor número de opositores, en vez de juzgar objetivamente el conocimiento de los examinadores, y la apuesta consciente de hacer de los exámenes de oposición docentes un proceso opaco y oculto, son algunos de los principales argumentos de las plataformas de opositores para denunciar un amaño consciente de las oposiciones docentes que han motivado una tabla de reivindicaciones a la Comunidad de Madrid.

La Plataforma de los opositores reclama;

-Tener acceso a los exámenes y conocer las correcciones y calificaciones.

-Criterios de evaluación públicos.

-Lectura en voz alta de los exámenes.

-Ejercicios prácticos escogidos al azar como las preguntas teóricas (los prácticos son modelos impuestos sin elección).

-Tribunales elegidos por sorteo.

-Contenidos mínimos exigibles públicos (los opositores desconocen a qué deben atenerse para superar las pruebas).

-Reclamaciones corregidas por un tribunal diferente al reclamado (reclamación evidente ante la absurdez de ser corregido por la misma persona a la que se reclama una irregularidad).

-Creación de un comité independiente de observación.

-Ampliación del periodo de reclamación y revisión.

-Limitación del número de opositores por tribunal para evitar la masificación en la corrección.

-La igualdad de criterios y pruebas en todo el territorio nacional (es inaceptable que en unas comunidades los procesos sean más sencillos o diferentes a otras, como si fuéramos países diferentes, el famoso reino de taifas español productos de la mala gestión autonómica).

No obstante es necesaria hacer la justa aclaración de que ni la plataforma de opositores ni el que escribe éstas líneas denuncian que todos los tribunales sean opacos, que todos los exámenes y tribunales hayan sido amañados y que se haya producido de forma consciente una operación orquestada por funcionarios corruptos para hundir la educación pública o para desacreditar el actual sistema de oposiciones para introducir el famoso MIR docente que los grupos más conservadores llevan tiempo reivindicando y que es un eco que lleva semanas sonando a raíz de las llamadas ya como “oposiciones de la escabechina”.

No obstante y con ello sí parece una realidad que haya ocurrido un proceso poco claro que es necesario que funcionarios, administraciones y políticos de la Comunidad de Madrid aclaren ante el clamor de unos opositores y docentes cada vez más indignados por el poco claro sistema y proceso de selección de opositores docentes en todo el estado, y especialmente en nuestra región.