censura

Otro día en el estado de alarma, un canal YouTube de los que se hizo popular en los últimos años entre los que no simpatizan con la política de este gobierno y más allá, hubo un debate interesante y necesario sobre la censura de la plataforma en la que publican sus vídeos; algo que pasa en otras redes también como Twitter, Facebook o Instagram. Se comentaba que la creciente censura inducía a una especie de autocensura, con la que el mismo autor limitaba sus expresiones o las adaptaba a algo más “aceptable”. O que se llevará la denuncia de estos medios en el tribunal europeo.

Pero mientras ocurra esto último, con un dictamen incierto, el tiempo apremia y algo hay que hacer pero ya. Yo también he sido objeto de la misma censura, y tengo varios canales prácticamente inservibles por no decir objetivamente nada malo. Pero sí que era políticamente incorrecto, y eso sobraba como argumento – esta expresión es un tanto abuso del lenguaje - en mi contra. Vi claramente, pues, que hay que mudarse a otras plataformas. YouTube y otras redes similares son como un amo que con una mano te da de comer, y con otra te da tortazos por si no te portas bien. Te da buena comida – las características técnicas y la posibilidad de gran audiencia son golosas – pero a precio de tu libertad.

No hay nada que hacer, entonces. Las lágrimas serán de un cocodrilo, y no sirven tampoco. Si no hay libertad, como no la hay, hay que irse a las plataformas como Bitchute.com o lbry.lat, por ejemplo, en el caso de edición de vídeos. En las redes sociales, gab da mucha y ansiada libertad. ¡Usemos entonces estas redes! Hay que iniciar la migración al territorio libre, de eso se trata. Mientras, se sigue residiendo en el dominio de la censura de los grandes, para ir invitándoles a un espacio libre y actuar mientras se pueda.

En cuanto la telefonía, sugiero abandonar WhatsApp y pasarse de forma exclusiva a Telegram y Signal. Además, técnicamente Telegram es muy bueno, mientras Signal es el más seguro con diferencia. Últimamente de hecho estoy observando que cada vez más gente al menos se instala Telegram, y cada vez más lo tienen en exclusiva.

También hay que considerar la posibilidad de ir abriendo páginas propias para ir comunicando contenidos de calidad. Es lo que hizo el estado de alarma con la recién estrenada página estadodealarmatv.es. El Correo de España es otro ejemplo.

Lo importante es tener medios para comunicar ideas y contenidos que en otras partes sencillamente no existen. Porque lo que estamos viendo hoy en día, es el fruto de décadas del lavado del cerebro y de la dominación totalitaria de los medios de comunicación. Precisamente el internet abrió la posibilidad de acceso a una información y formación de calidad e independiente, y por eso mismo lo están censurando cada vez más. Pero la salida por una parte está en lo que indiqué.

Luego, si no pueden aplicar censura a una determinada página o plataforma, lo intentarán hacer judicialmente, utilizando la famosa herramienta liberticida del “lenguaje de odio”. Frente a esto, hay dos respuestas: primera es escribir con calidad, y sin miedo. Argumentar con rigor y toda profundidad, sin chabacanería y con elegancia. Cosas más fuertes se pueden decir de la forma más educada posible, pero veraz. Segundo: estar dispuesto a pagar el precio. Sin eso, querido compañero del alma, no hay nada. Recordemos otra vez la máxima del gran luchador Solzhenitsyn, que hoy nos viene al dedillo: „Levantarse para la verdad, no es nada. Para la verdad, tienes que no levantarse, sino estar sentado en la cárcel“.

Tienes que estar preparado, entiéndame, para pasar por ese trance si fuera necesario. Solamente así se puede ganar: estando dispuesto al sacrificio.

Tenemos que crear un mundo de información y cultura alternativo, del que saldrán mentes liberadas para plantar cara y dar la vuelta a esta situación en la que nos encontramos.

Resumamos:

YouTube -> Bitchute

Twitter, Facebook, Instagram -> Gab

WhatsApp -> Telegram, Signal.

Servidor independiente, correo independiente de gmail etc.

Formación cultural, intelectual y espiritual de las comunidades patrióticas.

Te estoy esperando.