La huelga recién declarada este mes de agosto por parte de los bomberos forestales madrileños nos obligan a hacer necesariamente una seria reflexión sobre el tema. 

Uno de los grandes desconocidos y más injustamente tratados en nuestro país y en nuestra región, sin duda alguna, es el sector forestal.

En primer lugar, me gustaría mencionar al otro sector forestal, el de los agentes. 

Tradicionalmente, los forestales, o agentes medioambientales, han venido desde hace años, reclamando una tabla de reivindicaciones laborales por los cada vez más ajustados recortes que se ejercen contra estos funcionarios públicos, especialmente en el caso de la Comunidad de Madrid, donde conocemos especialmente cercanos los casos de algunos de éstos agentes forestales.

 Los Agentes Forestales, encargados de la vigilancia y control del cumplimiento de la normativa ambiental en el medio natural, vienen siendo obstaculizados desde hace años por las instituciones y administraciones, como ocurre en la Comunidad de Madrid, y contra la que ya se levantaron en protestas y huelgas hace años, durante el mandato de Esperanza Aguirre.

Desde entonces, los agentes forestales vienen reivindicando mejoras basadas en el tema de;

-La reducción de personal (demasiados pocos efectivos para la preservación del patrimonio natural).

-El mercadeo del medio ambiente(entendiendo éste como un negocio, se afianza cada vez más en la mente de los políticos).

-La peligrosidad de la profesión (que se enfrentan no solamente a la extinción de peligrosos incendios forestales, especialmente en los calurosos meses de verano, si no también a las agresiones físicas o verbales a la que se ven sometidos y que han llevado incluso al asesinato de agentes a manos de furtivos, por poner un ejemplo repetido en los últimos años).

Es especialmente claro y ejemplificador el caso cercano a muchos de nosotros en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama de Madrid, donde tenemos  una especial presencia y que ve diariamente el estado de precariedad e incomprensión a que se enfrentan diariamente los forestales de nuestro parque nacional, que se ven obligados a largos calendarios laborales, a cubrir grandes extensiones de terreno con cada vez menos agentes por las reducciones de personal y los recortes de funcionarios públicos en los años más duros de la crisis, a hacer frente a nuevas medidas como las restricciones derivadas de la categoría desde el año 2013 de parque nacional (entre ellas, la prohibición del baño o mayores restricciones en el uso del parque) e incluso a tener que enfrentar las actuaciones de algunos ayuntamiento y administraciones locales, que realizan intervenciones irregulares en terreno natural protegido, y todo ello bajo la presión de ciertos sectores sociales que, en lugar de comprender la precariedad laboral a que se enfrentan estos agentes por el abandono de las instituciones autonómicas, los culpan de los males y de los efectos de los recortes en nuestro entorno medioambiental.

En segundo lugar, y centrado en el problema que nos ocupa en este verano, se le suma el caso de los Bomberos Forestales, en huelga este mes por una tabla de reivindicaciones basadas en una revisión salarial, más plantilla y un punto importante: que se les reconozca la categoría de bombero forestal, porque ahora sólo se les contrata como peones, especialistas o técnicos.

 Nuestros bosques, patrimonio natural de nuestra región madrileña y de nuestro país, no pueden seguir más tiempo en esta situación de precariedad e inestabilidad laboral, y más ahora cuando el riesgo de incendio y la escasez de medios amenazan más que nunca nuestro entorno forestal. 

Pedimos respeto y dignidad para nuestros agentes y bomberos forestales y medioambientales, piedra angular de ese gran pulmón que significan nuestros parques naturales.