Las bandas de rufianes se crean por personas afines en alguna de las posibilidades en las que se pudiera delinquir: hay alguno individuos e individuas que tienen la particularidad de coincidir con todas ellas, lo que ha dado para la creación de algún que otro de los gobiernos que andan jodiendo al indefenso personal de países de  este continente.

Hace falta tener mucha maldad, y el cabrón la tiene, para salir ahora, diez años después de que la ETA dejó de asesinar (pero ETA sigue agazapada como rata en las cloacas) de la manera que solo lo hacen los cobardes hijoputas, condolido: "sentimos su dolor",  "nunca debió haberse producido" "por haber generado más dolor de lo necesario". El racista Otegui, por lo visto, se cree con el derecho a causar dolor a quien le salga de sus inexistentes cojones -aunque haya bulto no hay contenido-, cuando a él le parezca bien hacerlo. Y, aunque sean virtuales, con más cornamenta que un reno, ahí sigue. Y cobrando del Estado.

Teresa Jiménez Becerril: "Otegui es un hipócrita. Ni pide perdón ni se arrepiente, solo quiere blanquearse".

Siempre aparece el "ilustre” gilipollas: "cualquier persona decente se ha alegrado por comunicado de BILDU". Gabriel Rufián (la falta del artículo "el", es por culpa del erudito).

Pero no es el único; no hay que dejarse engañar. Este homenaje no es a las víctimas del separatismo vasco, ni al sufrimiento de sus familias -que al ciudadano presidente le importan ná-, como de alguna manera lo intentan hacer pasar desde el gobierno, sino un homenaje a sí mismos, cogiendo "el relevo" como miembros del PSOE, de lo que inmerecidamente se han apropiado: el cese de la violencia etarra.

El ciudadano presidente, además de ser técnico en mentir descaradamente, también descaradamente es capaz de apropiarse de una mentira, si de ella se puede beneficiar.

La ETA dejó la violencia al sentirse acorralada y sin espacio, por la buenísima labor de la policía y de la guardia civil (desde sus mandos profesionales hasta el último guardia y policía), y de la Justicia que en más de una ocasión, enmendando las gilipollescas meteduras de pata de los políticos, por ejemplo: la creación desde el ministerio de Interior -Vera y Barrionuevo fueron a prisión, Felipex Gonzalex ¡huy! quedó fuera- del GAL, 23 asesinatos por la izquierda y: "Yo he querido que los ciudadanos supieran y tengan muy claro que el Gobierno -y yo personalmente- ha autorizado contactos con el entorno del Movimiento Vasco de Liberación -ETA-. Lo he autorizado" (José María Aznar).

La hipocresía es otra de las imprescindibles alhajas con las que se adornan los políticos de este sistema tan chungo que, precisamente por su chunguez, ellos y ellas pueden llegar, si se lo proponen, hasta la mismísima presidencia del gobierno. Así ya hay uno e Iván Redondo ya se ha atrevido a señalarnos a ella -a cualquier trapo le llaman vestido-. ¿No hará falta señalar?.

Y las Elecciones Generales a la vuelta de la esquina. ¡Fuerza VOX!