En este país, visto lo visto, resulta evidente que, haga lo que haga este desgobierno, no va a pasar nada. Ya puede ponerse en venta por parcelas, ya se puede romper España en mil pedazos, renegando de su pasado histórico y cultural, que este pueblo, vacunado ya contra todo tipo de defensa al virus que lo mantiene sumiso en su estado lanar, no va a ser capaz de reaccionar y va a acatar cualquier nuevo atraco a sus derechos y libertades. Ese virus le ha ganado la batalla. En principio, cualquier pueblo que se respete, habría dicho basta a tanta subida de precios de servicios y productos básicos y a tanta sangría impositiva. Pero ese pueblo baja la cabeza y calla, y a lo más hace memes en redes sociales, lo cual es su máxima expresión de protesta, y siempre que lo toleren los amos de esas redes.

Nos han subido la bombona de butano, el gasoil un 30%, nos crujen a multas por un recorte en la velocidad de circulación hasta extremos que se hace imposible circular, nos suben los refrescos con azúcar, eso sí pensando en nuestra salud, la renovación del DNI y del carnet de conducir es un 80% más caro, nos eliminan bonificaciones para la declaración del IRPF, nos suben la cuota de autónomo y el impuesto de sociedades está en límites que no pueden superar muchas pequeñas y medianas empresas asfixiadas por las restricciones del COVID, nos suben el impuesto de matriculación pues no quieren que adquiramos vehículos contaminantes ( hay que ahorrar para comprárselo eléctrico), han subido el IBI, la Seguridad Social, las pólizas de seguros, las comisiones bancarias  y transacciones financieras, el impuesto de patrimonio…. Y ahora como medida estrella para este estrellado pueblo, nos suben la luz un 45%, un 268% con respecto de abril de 2018.

  Porque sepan ustedes que el consumo de luz no afecta a las clases medias y trabajadoras, sepan ustedes que si no se puede reducir el 21% de IVA, que se aplica al consumo de luz, es porque sólo la consumen los más ricos y no la pobre viuda que cobra una pensión de miseria y que va a tener que volver, en invierno, al brasero de cisco, con el riesgo de incendio que ello conlleva. La luz no es un producto de primera necesidad y que en otros países europeos se apliquen tipos impositivos reducidos, de incluso el 5%, no va con el que aquí se impone a un pueblo, como digo, vacunado ya contra toda rebeldía. Sepan ustedes que el aire acondicionado constituye un lujo al alcance sólo de los más pudientes en Córdoba, Écija, Sevilla, Badajoz y en tantos pueblos y ciudades en los que a partir de estas fechas es normal pasar de 40º grados a la sombra. Lo malo es que probablemente a partir de ahora sea así, aunque para muchos okupas y palmeros de esos iluminados de la izquierda, les va a dar igual, pues ya les pagan el recibo de la luz, los propietarios a los que han sustraído sus viviendas, y si no, siempre les queda enganchase gratis a costa de otros. A ellos les va a dar igual poner la lavadora a las 12 del medio día o a las 3 de la mañana.

  Por eso, nuestro querido desgobierno, a cada pueblo le rige aquel que se merece, ya ha justificado y explicado las razones de esa modificación tarifaria, que, no subida, en el recibo de la luz, porque sepan ustedes, legos ignorantes, que lo que ocurre es que no nos sabemos organizar, que somos unos irresponsables energéticos. Porque para el colmo de la tomadura de pelo, la culpa de este nuevo atraco a la clase media y trabajadora, es del propio pueblo atracado, que despilfarra energía en tramos horarios inapropiados. Lo importante no es cuánto se va a pagar sino quién se va a levantar de madrugada a realizar las actividades domésticas, porque también, y eso es importante, detrás de todo esto se encuentra una voluntad de corregir las desigualdades de género. Un problema que queda por resolver es que en muchas ciudades está prohibido poner electrodomésticos de noche para no molestar al vecindario, así que habrá que buscar métodos silenciadores de centrifugados, como podría ser, según los gustos, tirar de recursos musicales y soslayar esos desagradables ruidos con Manolo Escobar o Iron Maiden.

  En definitiva, nos llevan al límite, muchas familias no van a poder llegar a final de mes, pero a este pueblo sólo le preocupa el día que a cada uno le toca ponerse la vacuna contra el coronavirus, pues la otra, la que le preserva contra la rebeldía y capacidad de lucha por su dignidad, ya ha generado inmunidad de rebaño. Nos hemos dejado llevar al lado oscuro de la luz, sin chistar, poquito a poco, sin movilizaciones y sin organizar siquiera ruidosas manifestaciones en la calle, aunque fuera guardando las medidas de seguridad.  Porque piensen ustedes, que todo esto hubiere sido con un gobierno de derechas, ¿qué habría ocurrido? Pues que esas calles, ahora desiertas, estarían ardiendo, se habrían producido algaradas y revueltas, se habría tenido que declarar el estado de excepción. Pero con un desgobierno de izquierdas, no pasa nada… salvo que alguna cuestión del agrado de sus afines más radicales, se escape de su control.  Y así, en un tema de tanto calado social, como que los Tribunales de Justicia, acuerden que se ejecute una sentencia y entre en prisión un rapero, se inflaman las calles. Que no se consigue que políticos presos por dar un golpe de Estado en Cataluña, queden en libertad, se inflaman las calles y el desgobierno de izquierdas ya anuncia que sofocará el incendio, con indultos ilegales.

  Ahora bien, protestar por cuestiones domésticas que afectan a nuestras haciendas y bolsillos… son temas menores, que nos incomodan ciertamente, pero sobre los que sólo hacemos chistes y chascarrillos ingeniosos. La gente vacunada en el miedo y la docilidad, llevada al lado oscuro de la luz, se deja arrastrar hasta el abismo, y sin ni siquiera, en plana caída libre, dirigir improperios contra quienes les ha empujado.