Antes de ser abrumadoramente vampirizados por la demencia colectiva, el pasado 26 de febrero, el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) afirmaba que " las mascarillas NO SIRVEN DE NADA". Dos estudios científicos recientes confirman lo sabido. La razón de la recomendación/obligación de llevar mascarillas, asunto ajeno a la salud. Grosso modo.

Mascarillas, inútiles

El primer estudio, Effectiveness of Surgical and Cotton Masks in Blocking SARS–CoV-2: A Controlled Comparison in 4 Patients. Acerca de las mascarillas N-95, en principio las mejores. En este estudio se indica que "las máscaras no protegen adecuadamente contra las bacterias y virus, ya que la exhalación a través de la válvula no afecta a la protección respiratoria". Concluyendo que "ninguna de estas máscaras quirúrgicas consiguen filtrar adecuadamente para ser consideradas dispositivos que protegiesen del contagio por la respiración". En ese sentido, se apostilla que tanto la mascarilla quirúrgica como la de algodón resultan INEFECTIVAS ante la diseminación del SARS CoV-2 o la propagación de toses y estornudos de los pacientes con Covid-19 al ambiente y al espacio exterior de la máscara.

Mascarillas, peligrosas

El segundo estudio, A cluster randomised trial of cloth masks compared with medical masks in healthcare workers. En él se cotejan diferentes tipos de máscaras. Afirma que la penetración de las partículas a través de las máscaras de tela es del 97%, mientras que las máscaras de los médicos, 44%. Porcentajes muy elevados. Finalmente, se asegura que "la retención de humedad, la reutilización de las máscaras de tela y su escasa capacidad de filtración pueden provocar un aumento de la posibilidad de infección". Con una coda necesaria: se necesita una mayor una investigación para recomendar el uso de mascarillas de tela, llegando a asegurarse en el estudio la aparición de severos daños respiratorios provocados por las propias mascarillas. En definitiva, las mascarillas, inefectivas y muy contraproducentes.

Control y masonería

¿Entonces? El lavado compulsivo de manos, los guantes de látex, los plásticos faciales o las mascarillas, evocadoramente masónicas éstas últimas: ineficaces y adversos. Su propósito, nada que ver con la salud. A tan solo como tosco y envilecedor pretexto. En el fondo, incluso en la forma, perturbadoras e inquietantes herramientas de control mental y social. En fin.