Si cualquiera de nosotros fuera al médico con un fuerte dolor de estómago y le diagnostica el médico una úlcera de estómago supongo que no nos recetará aspirinas para aliviar el mal de cabeza, pues todos sabemos que la aspirina produce hemorragias en las ulceraciones gástricas. Y si lo hace nos producirá alarma y le diremos al médico que esa prescripción atenta contra nuestro estado de salud y nos negaremos a adoptar ese criterio terapéutico.

Pasemos con el ejemplo a la situación en el sistema educativo vasco.

Leamos el titular en el principal medio de comunicación escrito vasco (El Correo),  “El modelo D obtiene sus peores resultados en el objetivo de formar alumnos bilingües” E informa que “Los resultados en comunicación lingüística en euskera son los peores en diez años. Y lo que empieza a ser ya preocupante; crece el número de chavales que no son competentes en ninguno de los dos idiomas oficiales” 

Para que lo entiendan mejor los lectores: Los alumnos de 14 años siguen en los niveles iniciales de euskera, lo que supone que están limitados para el aprendizaje del resto de las materias. Esta frase no la digo yo, la copio de la información de El Correo literalmente. Y deduzco que El Correo no afirma esto a humo de pajas, sino leyendo el último informe de evaluación del sistema del propio Gobierno Vasco. Ya no estamos hablando de evaluaciones externas, son las propias del ejecutivo autonómico.

Ustedes considerarán igual que este servidor que si el modelo D que tiene todas las asignaturas en euskera y solo una en castellano, la correspondiente a lengua española, no produce el efecto deseado de que los alumnos manejen bien la otra lengua que no es la materna, que coincide con la lengua de inmersión, es decir aquella en la que los alumnos aprenden prácticamente la totalidad del currículo, algo falla. Y no solamente falla que los alumnos no aprenden esa segunda lengua de manera fluida y suficiente, sino que tampoco obtienen buenos resultados en el conjunto del currículo escolar. Eso parecen decir esas evaluaciones oficiales. Y, a este servidor se le ocurre que, como viene avisando desde hace tres décadas por lo menos, aprender en una lengua que no es de contexto, pues en la mayor parte del territorio vasco no es el euskera la lengua dominante, el resultado es catastrófico, pues se produce un desajuste entre cómo se aprende en la escuela y cómo se comunica la gente en la realidad de la calle. Pero para eso no hace falta se experto. Es de sentido común.

Y así lo reconoce la información de El Correo, pero no solamente de este diario sino de todos los que se han hecho eco de la noticia, incluido el periódico que es el vehículo de comunicación del PNV, el diario DEIA.

 

El IVEI que es el Instituto Vasco de Evaluación reconoce que al menos el 40 % del alumnado que estudia en el modelo D no adquiere el nivel competencial suficiente en el euskera al término de la escolarización, o si ustedes prefieren de la euskaldunización, obligatoria.

Pero es más… entresaco la literalidad de la información de El Correo, a la cual yo doy plena veracidad y celebro que se preste tan importante servicio de transmisión pública de dicha realidad: “El informe refleja la influencia de la lengua materna en los aprendizajes y recuerda que únicamente el 16 % de los estudiantes de segundo curso de ESO tienen como idioma familiar el euskera”. Sí señor, con esto está dicho todo.

  Pero no se apresuren a dejar de leer esta columna. Más datos: El 13,1 % no es competente ni en euskera ni en castellano, (Uno de cada seis alumnos).  El 40 % supera el nivel inicial en castellano pero no en euskera (pese a cursar el aprendizaje en el modelo de inmersión en euskera, insisto). Solamente el 20,2 % tiene un nivel medio en ambas lenguas.

 

Hasta aquí tenemos descrito el panorama: Los alumnos no manejan bien la lectura pues tienen un nivel de comprensión muy bajo y un uso culto del lenguaje pobre.  Si no hay una comprensión verbal suficiente queda lastrado el conjunto de la formación académica de los alumnos, incluida aquella que aplica fundamentalmente el factor razonamiento, como matemáticas y ciencias.  No lo digo yo. Lo dicen los informes PIRLS y PISA. Y también lo decimos las voces en el desierto durante más de tres décadas, así como la mayoría de los científicos en la materia.

Y bien. Ustedes me dirán… deje de soltar el rollo, que está claro. ¿Cuál es la solución?

 

A mí se me ocurre solamente una: Si el camino emprendido hace treinta años con la inmersión generalizada en modelo D, en euskera, ha sido un rotundo fracaso habrá que rectificar, ¿no? Y hacerlo supone, simplemente cumplir el artículo 6, 2º de la Ley de Normalización del uso del euskera y el subsiguiente Decreto de modelos lingüísticos. Según la Ley hay que zonificar los modelos de acuerdo a la realidad sociolingüística de cada zona, lo cual es obvio para cualquier mente pensante. Es decir, el modelo donde las asignaturas son en castellano para las zonas predominantemente castellanohablantes, el que tiene como vehículo el euskera para las zonas donde domine el euskera y para las mixtas el modelo B que es el que tiene mitad de una lengua y mitad en la otra. Esto, repito, es la norma vigente que no se cumple, pues lo actual, con la ovejuna complacencia de partidos políticos y sociedad,  es todo en modelo de inmersión, lo que no comparece con unos resultados aceptables al término de la escolaridad, según las propias fuentes oficiales.

Pero asómbrense, porque las fuentes oficiales y oficiosas de los actuantes en la materia, es decir el Consejo Escolar de Euskadi, la Federación de Ikastolas y, según palabras de portavoces autorizados, el PNV, Bildu y demás, no parecen ir por esa vía que es la de la Norma. 

Veamos lo que dicen los medios de comunicación: “El PNV, dispuesto a "limar las aristas" con EH Bildu para una educación íntegra en euskera y sin concertados”   (Diario El Mundo)  ¿Ustedes entienden algo?

Otro: “El Consejo Escolar insta a Lakua a reflexionar sobre el modelo D actual, elegido por el 81% de las familias, y le pide cambios metodológicos. Matricular en el modelo D no basta; hay un tipo de alumnado que necesita más refuerzo” María Teresa Ojanguren  (Consejo Escolar de Euskadi. (Noticias de Gipuzkoa)

Otro más y final, para no aburrir. “Las ikastolas reconocen el descenso del conocimiento y la calidad del euskera y piden un modelo de inmersión” (Diario El Correo, de este mismo día en que escribo esto) Es decir, lo mismo que quieren los nacionalistas del PNV y de Bildu. Es decir, si no quieres taza, taza y media. O para que se entienda mejor, lo cual no es fácil, lo reconozco: Como han sonado las alarmas, cerremos filas y mantengamos el chiringuito del adoctrinamiento y del control social, no sea que vengan los españolistas y nos quiten la herramienta de hacer nacionalistas.

Ya lo dijo Eleizalde, factótum nacionalista,  en 1910:   ETAPAS DEL PROYECTO NACIONALISTA

La etapa social y cultural, en la que se va despertando y arraigando la conciencia de la nacionalidad renaciente. Esta es la etapa fundamental, la etapa de las escuelas.

La etapa política, durante la cual el nacionalismo actúa por medio de sus representaciones parlamentarias y administrativas.

Finalmente y subsistiendo de las dos primeras etapas llega la final, la del triunfo completo y pleno dominio.