Es objetivo de toda Dictadura que se precie, crear su propio neolenguaje. Actualmente, estamos sometidos a una dictadura de idiotas, pero a una dictadura, al fin y al cabo, que por supuesto, intenta amordazarnos y controlar la corrección de nuestro lenguaje, de nuestra forma de expresión. Porque ellas, ellos y elles están por encima del bien y del mal, y, por supuesto, las únicas indicaciones que han de seguirse al pie de la letra, son las de los “verdaderos expertos”, porque sepan que, en este país, no existen más expertos que los que nos digan que los son, y con independencia de que existan o no existan.

 Entre esos expertos, no se encuentran los académicos de la Real Academia de la Lengua, una rancia institución de tinte fascista que elabora dictámenes que no son del agrado del Ministerio de la Igualdad e identidad de género, y al que, por cierto, otras graves desigualdades le importan un bledo.  En especial se han pasado por el arco o la arca del triunfo, el “Informe de la Real Academia Española sobre el uso del lenguaje inclusivo en la Constitución española”, de fecha 16 de enero de 2020, que a su vez incluye el dictamen titulado “Sobre sexismo lingüístico, femeninos de profesión y masculino genérico. Posición de la RAE”, los cuales concluyen en el innecesario uso del desdoblamiento por género del llamado “lenguaje inclusivo”. Por tanto, se expresa “progenitor, hijo, niño, menor o alumno”, puede referirse indistintamente a personas masculinas o femeninas.

Así pues, la elección del masculino como “género por defecto” o “género no marcado” puede ser completamente independiente de la oposición entre género y sexo. De hecho, los contextos de concordancia ponen de manifiesto que dicha elección constituye una propiedad gramatical básica de la lengua española compartida por cuantos la hablan.

En tal sentido, D. Darío Villanueva, Director de la Real Academia, ya había expresado que el problema radica en confundir la gramática con machismo.

En ocasiones anteriores la RAE ya se habían manifestado en contra del uso de “x”, “e” o “@” como marca de género. Ya que, “el masculino gramatical funciona en nuestra lengua (español), como en otras de origen romance, como término inclusivo para aludir a colectivos mixtos, o en contextos genéricos o inespecíficos”. Algo que según han subrayado en diversas ocasiones no tiene “intención discriminatoria alguna”.

Ha sido la propia RAE la que ha emprendido actuaciones para erradicar el discurso sexista, e introducir correcciones en los diccionarios para evitar connotaciones negativas y asimetrías de contenidos, no correspondiendo a los responsables de ninguna administración, intentar enmendar la plana a la máxima institución que vela por la pureza de nuestra hermosa Lengua.  No se puede ni debe intoxicar y proyectar determinadas concepciones ideológicas al género gramatical, pervirtiendo el propio uso del lenguaje.

Pero, como decía, a los expertos, expertas y expertes, a los que produce sarpullido lo masculino, aunque sea el gramatical, siguen en su avance de lo ridículo, habiendo ya conseguido que hasta en muchas parroquias, el sacerdote se dirija a la feligresía diciendo “hermanos y hermanas en Cristo”. Y ahí tenemos a una cualificada ministra, con amplios conocimientos en filología hispánica, que sigue en su empeño de no perder ocasión, de seguir en su campaña de imponernos su particular neolenguaje para no ofender a ningún niño, niña o niñe… que pueda, desde la más tierna infancia, no sentirse identificado, identificada o identificade con el sexo con el que ha nacido. Un esperpento que se manifiesta públicamente por los que no tienen el más mínimo recato de hacer el memo, la mema y el meme, pues a fin de cuentas disfrutan de una vida regalada, a la que sólo pueden aspirar las más altas y privilegiadas castas capitalistas que tanto critican. Ya se sabe, haced lo que digo y no lo que hago. Una excentricidad, que, no obstante, es un reflejo del adoctrinamiento ideológico que se practica en las escuelas, algo en lo que esa dictadura no está dispuesta a ceder ante el derecho de los progenitores a decidir en conciencia sobre la no participación de sus hijos en esas actividades extacurriculares, que incluso se imparten en horario escolar.

Porque, concluyo, lo cierto es que si la razón y la inteligencia, no revierten la situación y triunfan sobre los dogmas y postulados de esta dictadura globalista de los idiotas, dentro de unos años, todas, todos y todes estaremos perdidos, perdidas y perdides. Advertido queda, este Domingo, que no dominga, 25 de Abril de 2021.