Es una realidad que el plan del Foro Sao Paulo, camuflado ahora en el Grupo Puebla se está extendiendo en el cono sur americano. Siempre que aparecen movimientos subversivos y agitación artificial en las calles hay que suponer que se han puesto en actividad células insurgentes que tratan de crear desasosiego y desestabilización para convulsionar a la sociedad y generar un movimiento defensivo del sistema de restablecimiento del equilibro, lo cual puede ser traumático porque hay que emplear la fuerza legítima.

En los últimos meses hemos comprobado esos movimientos en dos países que tenían un relativo orden político: Chile y Colombia. En chile los insurgentes han conseguido su objetivo: una reforma constitucional y crear un foco de tensión que deje la idea de que el Gobierno no es capaz de poner paz ni orden. Ese es el caldo de cultivo adecuado para introducir en el sistema un bloque de izquierda de signo chavista. Agentes de Cuba y Venezuela han tenido un papel determinante.

En este último periodo ha tenido protagonismo el mismo procedimiento de alteración del orden institucional en Colombia con los mismos actuantes, y paralelamente llevamos un transcurso de dos años del mismo cariz en España.

En Colombia… se repite el paradigma… violencia, retracción de los componentes sociales más sedentarios desde el plano político, es decir la clase media, que por su naturaleza es conservadora y amante de la paz.  Aunque en España la línea es más sutil pero no menos efectiva. Se trata de gobernar a base de decretos leyes, degradar el marco constitucional y generar mucha arbitrariedad en la acción de gobierno, bordeando y a veces saltando por encima de la legalidad.

Ya quedan pocos países no intoxicados por el neomarxismo cultural en el espacio hispano; libres de la larga mano del chavismo y del régimen cubano, que para pervivir necesitan extender la mancha comunista y el control político al máximo de países que ya de por si tienen problemas económicos y sociales, muchas veces inducidos para crear las condiciones propicias para esos procesos de involución. Por ahora se salvan Brasil y Perú, y en cierta manera, no mucha, Argentina, que sigue bajo la larga sombra de los Kirchner, es decir de un peronismo degradado por el sesgo filocastrista.

España está en estos momentos caminando por la misma estela, lo que nos hace pensar que la larga mano del Foro Sao Paulo también ha infectado a nuestra patria, en definitiva, a toda la Hispanidad.

En este contexto ha aparecido un gran libro: Madre Patria. Desmontando la leyenda negra desde Bartolomé de las Casas hasta el separatismo catalán.  Su autor, el profesor Dr. D. Marcelo Gullo Omodeo, argentino, seguro de que su país es una parte de España, algo así como su hijo. Considera que los españoles vivimos aún sumergidos en la propaganda antiespañola representada en el mayor ataque de los últimos quinientos años mediante la propaganda corrosiva; es decir por la modificación cognitiva de las masas lanzada por los enemigos del que fue Imperio generador y civilizador de los Austrias tras el descubrimiento de las Américas y su conquista y adopción como partes integrantes de España con los mismos privilegios y condiciones que los súbditos de la Corona de Castilla peninsulares. Y que, por ello, esa falta de visión, reducida a cenizas, de la trascendencia que tuvo el Imperio como orden mundial humanista, es la mayor obra de ingeniería social de los tiempos. Ahora se añade además otra de orden mundial que ya es de por sí profunda y dañina; la cual nos aboca a la autodestrucción.

Gullo cree que el recuperar la autoestima de los hispanos de las Españas, tomando conciencia de su ser y de lo que fue, es la única manera de recuperar la soberanía, el sentido del ser y de existir, y de nuestra proyección en el mundo; superando la actual irrelevancia a la que nos han condenado los que desde dentro han actuado como quintacolumnistas de esa descomposición.

En pocos días publicaremos en El Correo de España una entrevista a este sabio profesor que ha creado una escuela de relaciones internacionales bajo el análisis que toma como punto de partida el concepto de insubordinación fundante, como elemento que explica  los procesos de configuración de soberanías nacionales en la biocenosis de dominio por potencias que crean dependencias esclerotizantes en países con su propia personalidad y desarrollo vital.

Recomendamos con énfasis que lean este libro claramente revelador.