Sufrimos los españoles, con estoica resignación, la verborrea de la patulea política. Es ponerles un micrófono delante y el efecto es idéntico a ponerle un trapo rojo delante a un toro. Al igual que los toros "embisten" el micrófono sin pararse a pensar si tienen algo que decir o si disponen de la solvencia intelectual para articular un discurso minimamente digerible. 
 
Estos malnacidos políticos socialpodemitas que nos malgobiernan desconocen el concepto de prudencia y el de decir la verdad, y esas circunstancias tienen efectos letales cada vez que les ponen un micrófono delante. Es superior a sus fuerzas, lo ven y se lanzan a exhalar dióxido de carbono convertido en un magma de gansadas y estupideces. Ni siquiera es necesario detallar los casos porque es una práctica tan generalizada, por parte de esta gentuza, que su transcripción es incompatible con cierta racionalidad en la extensión de mi Carta. Y en esa verborrea mendaz se afanan desde las miembras y emasculados miembros del malgobierno de España hasta sus cohortes de paniaguados autonómicos y locales. 
 
También,  a este vicio se suman con fruición los políticos separatistas y, los cada vez más "moderados", populares cuya simpleza de discurso abochornaria a un niño de pecho. Porque si malo es lo que hay, esta retaguardia que aspira a gobernar, cuando lo tengan a bien estos rojos de pro, es aún peor, porque los malos tienen una agenda podrida que siguen a rajatabla, pero estos populares asumen la misma agenda pero autoproclamandose los seres más virtuosos del universo, con lo que su traición es mayor que la de estos indocumentados socialpodemitas. 
 
Son contados las personas relevantes del PP que mantienen algo de vida propia a inteligencia. No nombro a los que pasan por mi mente para no perjudicarles. 
 
He sido una persona "pasota" con la política la mayor parte de mi vida. Ahora me desasosiega el destrozo que causan en la vida de los sufridos contribuyentes vía impuestos, y de una amplia gama de felonias y espurios privilegios disfrutados por parte de estos sacamantecas. 
 
Cada vez que vaya a votar, a partir de ahora, guardaré las papeletas de las formaciones políticas que llegan al Congreso,  Cámaras Autonómicas, Ayuntamientos y Cabildos, para cuando me los encuentre en el infierno. 
 
En Intereconomia TV oí recientemente que el malgobierno había concedido un millón trescientas y pico mil subvenciones desde el principio de la pandemia. NO EUROS, SUBVENCIONES. Es vergonzosa, y trágica, la falta de consideración, de este malgobierno, hacia las 50.000 víctimas del virus chino, y hacia los trabajadores y empresas que han perdido su trabajo o quebrado por las "superdrasticas" medidas sanitarias de estos inútiles. Incumplen, sistemáticamente, sus compromisos tanto con los trabajadores acogidos a los ERTE, como con las supuestas ayudas a los Autónomos y al tejido empresarial que soporta la economía del país. Y todo, para sobornar a una caterva de corrompidos chiringuitos y de mamporreros medios de comunicación. 
 
Todo lo que se está haciendo, y pasando, es para...