He recibido agresivas “críticas” por confundir, dicen,  el caso de Ucrania con el de Cataluña: Ucrania sería un país independiente, y Cataluña no. Claro.  Lo que yo he comparado es el discurso nacionalista ucraniano con el separatista catalán. Y resultan casi idénticos.
Una cosa es Ucrania y otra ese discurso. Ucrania es un  país de cultura ucranio-rusa, con un 30% de población de lengua materna rusa, una mayoría bilingüe  y una cultura expresada mayoritariamente en lengua rusa, desde Gógol a la reciente premio Nobel  Svetlana Aleksiévich (bielorrusa nacida en Ucrania). La cultura ucraniana en lengua rusa es superior en cantidad y calidad a la expresada en lengua ucraniana. Sin embargo, la política nacionalista ha expulsado al ruso de la vida oficial y de la enseñanza, ha prohibido la venta de libros de editoriales rusas, y persigue destruir la cultura rusa en Ucrania, presentándola como extranjera y hostil e  inventándose una historia acorde con tal designio, cobertura también de acciones de violencia. No me extiendo sobre el apoyo que encontraron los nazis entre los nacionalistas, cosa hasta cierto punto comprensible, dado que la alternativa eran los comunistas; pero que fue un hecho real, y muchos ucranianos de cultura rusa lo recuerdan. Sin olvidar su pretensión nacionalista de ser “europeos” en oposición a los rusos, pintados como bárbaros asiáticos o poco menos.
Con Cataluña pasa algo semejante. Aquí, la lengua materna mayoritaria  es la española, y minoritaria la lengua catalana, también española pero solo regional. Y  también la cultura catalana en el español común es superior en cantidad y calidad a la de lengua regional. Pero también aquí los separatistas inventan una historia de agravios para sembrar el odio a España y como justificación para excluir el español de la vida oficial y de la enseñanza, perseguir, también violentamente,  las expresiones de la lengua común en el  comercio o en cualquier terreno,  y presentarse como “europeos y demócratas” en contraste con los demás españoles, pintados como semiafricanos atrasados y fascistas. La única diferencia real en cuanto a demagogias es que Ucrania es un país independiente, mientras que Cataluña no lo es, aunque se vengan dando grandes pasos en esa dirección,  amparados y financiados por los gobiernos centrales, caso que debe ser casi único en el mundo.