Los nacionalistas lo tenían claro desde que Sabino Arana. El cual transmitía desde la cárcel el siguiente mensaje que desdice la teoría clásica de la historiografía de que antes de morir se arrepintió de su lance separatista. Se lo dijo a un tal Joala, que era un sobrenombre que ocultaba la verdadera identidad del protagonista y que a su vez lo transmitió como mensaje del maestro del nacionalismo a Aranzadi. Manifestó que Arana le había dicho que se debía extender el regionalismo españolista para provocar una fragmentación de España que culminaría con partes de su territorio desgajados. Y es lo que vamos en proceso de que ocurra. No se equivocó ni en un ápice en su estrategia ocultada en un aparente arrepentimiento.

 

Y la excusa para hacerlo es el control absoluto de la educación y la utilización, siguiendo la estela de Krudwig, el factótum ideológico del nacionalismo, que sustituyó la raza como elemento identitario por la lengua, como factor de disgregación. Si el español, o castellano es ligamento por antonomasia de nuestra esencia antropológica colectiva del sentimiento español, su ruptura y la construcción de un nuevo imaginario a través de otra lengua creada al efecto mediante la unificación de diferentes dialectos del euskera es el factor fundamental de separación y la ruptura. No hay más que observar la dinámica que se está siguiendo en Navarra para disolver la imagen colectiva del antiguo Reino y asociarlo a un nuevo concepto llamado Euskal Herria, artefacto cognitivo para construir la nueva nación del Zaspiak-bat batasuno. El proceso de anexión del territorio navarro va viento en popa y a toda vela hacia la unificación con la Euskadi separatista para configurar una masa crítica suficiente para la futura disgregación.

Y como siempre, y en paralelo a lo que fue la reconversión de la cosmovisión colectiva de Alava hacia una nueva Araba nacionalista, los navarros se sumergen en una inmersión lingüística escolar como factor estratégico para llegar al nirvana nacionalista. Parece mentira que se pueda ser tan torpe por los partidos constitucionalistas para contribuir a tan nefasto objetivo con tan efectiva conquista, mediante herramientas tan útiles. Porque se ha comprobado de forma experimental con magníficos resultados, en la óptica separatista. Es desesperante para quienes hemos militado en las filas socialistas predicando en el desierto, y hemos desistido de seguir haciéndolo porque algunos han mirado al dedo y no a la luna, en una estúpida deriva hacia la nada. ¿O quizás hacia algo que no se nos desvela? Eso lo vamos a ver en  escaso plazo de tiempo. 

El gran fracaso educacional y práctico de la inmersión lingüística tiene varias vertientes:

 1.- Fracaso escolar. Todos los estudios recientes con análisis de las pruebas Pisa y Pirls de La OCDE,  demuestran que la inmersión lingüística en una lengua que no es de uso común en la calle, sino meramente administrativa, ha producido un desastre en la capacidad de abstracción de nuestros escolares por un entramado cognitivo pobrísimo por la falta de constructos conceptuales, pues su bagaje léxico no puede ser más liviano. La comprensión verbal es la losa de la comprensión lectora. Lo dicen hasta los informes del Consejo Escolar de Euskadi, porque ya no lo pueden ocultar por más tiempo. Cuando algunos llevamos décadas anunciando el naufragio, sin que las instancias del Gobierno Central, fuera cual fuera el color político, no han hecho nada para evitarlo. Es realmente lamentable y frustrante. Y los nacionalistas lo han celebrado, pues es un objetivo buscado. A más ignorancia más servidumbre. Es un binomio directamente proporcional entre sus dos términos.

Pero ante esta lamentable realidad, lejos de hacer frente a tal aplastante evidencia, los nacionalistas, acompañados de fieles escuderos lameculos, han seguido con su paradigma de seguir en sus políticas de inmersión lingüística acelerada, con propuestas tan simplonas, torticeras y de engañabobos, de sustituir las materias con carga de conocimientos por un programa de intensificación lectora. Con lo cual el resultado será que ni una ni la otra cosa se logre. Ni los alumnos lograrán ampliar su red cognitiva a través del conocimiento, en un mundo que predica con la prospectiva de una nueva sociedad del conocimiento, ni se logrará afianzar los mecanismos de comprensión lectora. El poder de la abstracción mediante los mecanismos hipotético-deductivos se ven indefectiblemente afectados por la limitación en el conocimiento base para poder seguir aprendiendo. De tal manera, que este efecto va fundamentalmente dirigido a quienes más necesitan del conocimiento como factor de igualación social, produciendo una estratificación de clases sociales nunca conocido. Y. mientras. los burukides y demás acompañantes de esta secta caciquil llevan a sus hijos a colegios extranjeros o de élite, con cuotas de pago inaccesibles al común de los ciudadanos; donde no hay contaminación aberrante.

2.- Fracaso lingüístico. Tanto esfuerzo económico en grado de derroche para las políticas lingüísticas con vocación separatista, utilizando a la escuela como plataforma, ni tan siquiera ha llevado a un aumento del uso social del euskera. Los mismos estudios sociológicos del Gobierno Vasco así lo determinan, produciendo preocupación a quienes han diseñado tamaño atropello del que la historia pedirá cuentas. De esta guisa, se han preparado planes de presión sociológica para aumentar el uso del euskera en las situaciones informales, en la calle. Ejemplos hay muchos, como la financiación discriminatoria de aquellos establecimientos comerciales que utilizan el vascuence. O ese programa de las chapas como elemento de señalamiento de los que no las utilizan en una muestra de nazismo cultural comparable en su semiótica a los brazaletes con los que se señalaban a los judíos en la Alemania nazi. Ese programa se llama Euskaraldia y Urkullu ha gastado 40.000 euros en el señalamiento al “maqueto”, es decir, al que no la llevaba.

Pero que no se utilice el euskera no les irrita especialmente porque el efecto de fondo es irreductible e irreversible.  Han logrado conformar un imaginario separatista que nada menos ha logrado lo que parecía imposible. Una provincia como Alava, y ahora Navarra en proceso, con un poso nacionalista histórico absolutamente residual, que produjo que los nacionalistas vascos en Alava no fueran capaces de unir su acción con los de pata negra vizcaínos, y se adhirieran al levantamiento franquista. Ahora mismo, tras 40 años de adoctrinamiento, ha sufrido una transformación inaudita. El nacionalismo es hegemónico. Magnífica obra de los no nacionalistas que han metido el gol en su propia portería. No se puede ser más inútiles ni pretendiéndolo.

Y, por ahora, esta es mi reflexión. Pero que conste que no es una opinión basado en oscuros intereses o elaboraciones ideológicas facciosas. No es el producto de una elaboración analítica y científica basada en la doctrina profusamente elaborada por instancias nada sospechosas sobre las cuales no tengo buena opinión, como la UNESCO. Y de un ramillete de teóricos del aprendizaje de referencia internacional que han elaborado sus doctrinas de forma experimental y demostrando que sus elaboraciones tienen, base no hipotética sino comprobada por metodología científica.

Lo que podría haber sido un estudio mediante líneas diacrónicas, longitudinales en el tiempo, con grupos de control, mediante publicaciones por pares, y análisis sistemático de resultados, se ha convertido en una gran manipulación cuyo efecto es la modificación cognitiva de masas para reconfigurar sus mentes y conseguir individuos que siguen como ratones de Hamelin a quien va tocando la flauta de la hipnotización colectiva.

Lamento que este artículo pueda herir sensibilidades, pero el daño producido a la población vasca y a la unidad de España no merece otro enfoque que el del desprecio.