Los hijos de la Gran…Bretaña, llevan casi dos semanas enterrando a la reina Isabel II.

En realidad están enterrando su pasado colonial y bucanero, el fin de una época, de un Imperio que yo solo existe en su imaginación.

Pero hay que reconocer que a pompa, boato, y aires de grandeza, no les gana nadie.

Ni a puntualidad

Yo antes decía que era puntual como un alemán, pero creo voy a tener que empezar a decir que soy tan puntual como un británico.

Todas las muertes son lamentables, y, a todos nos llegará la hora cuando Dios quiera…, pero no el NOM.

(Por eso no me vacuno).

Aquí, en España, las telebasuras nos han estado machacando con abundantes y exageradas informaciones, que más parecía que hubiera muerto nuestro rey, que el de otro país.

Por no hablar de la exaltación de la “reina”, reina que solo existe en su imaginación, pues aquí el  rey es Felipe VI, y Leticia, con c, no es más que su consorte, o la reina consorte, si lo prefieren, pero nada más.

Y con unas funciones que podríamos llamar meramente decorativas, de segundo o tercer nivel, y totalmente limitadas por el artículo 58 de la Constitución:

“La Reina regente o el consorte de la Reina no podrán asumir funciones constitucionales salvo la dispuesto para la Regencia”.

Y, a Dios gracias, la princesa heredera (heredera ¿de qué?), pronto será mayor de edad, por lo que el papel de Leticia solo consistirá en su vida marital, y nada más.

Ni menos.

Si cualquiera puede ser rey, simplemente dando un braguetazo, ¿no creen ustedes que eso supone la deslegitimación de la monarquía, y la alabanza del republicanismo, del  todos somos iguales –pero unos más que otros-, etc.?

Por no hablar, que también, del sentido religioso, transcendente, de la monarquía, con abundantes advocaciones a Dios, ceremonias religiosas, etc.

¡Qué diferente de nuestra consorte, que pasa de todo, no se santigua en las ceremonias religiosas, mirando a todo el mundo, con  aires de desafío, y a su suegro con cara de odio, que no quiere o puede disimular!

Mientras tanto, los palanganeros del gobierno, también llamados periodistas, muy preocupados por quien pagaría los gastos del desplazamiento del rey Juan Carlos I…

En cambio no dicen nada del reintegro de los seiscientos ochenta millones de euros malversados por altos dirigentes del PSOE, y que les permitieron hacer de Andalucía su cortijo, durante décadas, manteniéndose en el poder de forma torticera, repartiendo migajas a quien les daba la gana.

Cuanta gentuza nos circunda y empuja hacia el sumidero de la historia.

En fin, siendo la muerte de Isabel II, como la de cualquier persona de su edad, y ahora lo que toca es afrontar el futuro.

Un futuro que, tanto para España como para el Reino Unido, se presenta lleno de nubarrones, y problemas de toda índole.

En nuestro caso, el principal problema es Pedro Sánchez, ese enemigo de los españoles, en su condición de encargado del judaísmo y la masonería internacional, para la destrucción de nuestra Patria.