A mediados del mes pasado se decretó el estado de alarma, en realidad de excepción, e incluso de sitio, ante la privación de nuestros derechos fundamentales básicos (reunión, manifestación, libertad de residencia y de circulación, etc.), y la intervención del Ejército.

Pero la “oposición” no dice nada, e incluso aplauden el golpe de estado, hasta con las orejas, sobre todo el PP, de lo que deduzco que son “más de lo mismo”, o las dos caras de una única moneda, llamada mundialismo.

El gobierno de Aragón, o lo que queda de él, decretó el cierre al público de todas las oficinas públicas, o casi todas, pero se suponía que los empleados seguían trabajando en ellas, o a distancia, pues seguro que siguen cobrando religiosamente a final de mes, no cómo los autónomos, empresarios, etc., que las están pasando canutas. ¡Y lo que les espera, o nos espera!

Pues parece ser que no es así, y que en muchos organismos realmente han dejado de atender al público, y pasan de todo…, menos de cobrar, devengar trienios, etc.

Y para muestra un botón.

Unos días después del cierre, envío una solicitud del número de depósito legal por procedimiento informático, que es preceptivo para editar un libro, ya que debe figurar en el mismo, hay que entregar un determinado número de ejemplares, para la biblioteca nacional –de España-, la biblioteca regional o autonómica correspondiente, etc.

En Aragón, esa gestión o servicio la realiza la biblioteca de Aragón, o más bien la realizaba, pues lo cierto es que tras formular la solicitud unos días después de su cierre…, y al día de hoy, 6 de abril siguiente, sigo sin recibir absolutamente nada, salvo un acuse de recibo informático, que supongo emitirá automáticamente el programa correspondiente…

Es posible que pueda estar de baja alguna funcionaria, pero en ese servicio hay varias, por lo que no creo que todas estén enfermas, o por lo menos, Dios no lo quiera.

¿Cómo es posible que cueste semanas dar un número, que supongo serán correlativos, a un peticionario…?

Este pasotismo, dejadez o cese de actividades, decretado unilateralmente, supone la imposibilidad de publicar un libro legalmente, pues aunque aquí en España las imprentas estarán cerradas, por orden de su “graciosa” majestad, digo de los “graciosos” Sánchez e Iglesias, lo cierto es que Amazon publica libros en Polonia, China y otros países, los distribuye a través de un centro ubicado en Alemania, etc., vamos que el mundo no se para porque aquí se empeñe el gobierno social comunista en hacerlo, sabe Dios con qué fines.

En resumen, que los españoles seguimos manteniendo a más de tres millones de empleados públicos…, que no nos prestan ningún servicio.

¡Vivan los Eres y los Ertes, y que falta hacen en todas las administraciones públicas y chiringuitos parta enchufar gente que existen en España!