El nauseabundo olor de la  descomposición es lo más sobresaliente que da de si, en cualquiera de sus intervenciones cara al público, ya sea en las decisiones tomadas bajo el techo del Congreso, como al aire libre, este gobierno de inconcebible diseño para cualquier persona, por escaso que sea su sentido de la estéticodecencia. ¡Lo que sufriría el diseñador don Cristián Dior si viviera!.

Es mucho tiempo cuatro años, lo que significa todo un récord mundial difícilmente superable, lo que los españoles hemos conseguido aguantar desde el primer día que "se apañaron" el Poder, ésta grey de inútiles políticos con la única habilidad incruenta de saber trazar perfectamente la O, con el canuto que llevan colgado del pescuezo.

Fue al principio tenue olorcillo, como a sobaquina en descuido, después reaccionó  in crescendo con inquietante notoriedad, hasta llegar a estos momentos en los que está resultando absolutamente insoportable, alcanzando ser más infinitamente más dañinos que la malhadada pandemia de la Covid-19.

Mirando la foto del Gobierno, con todos sus miembres, miembras y miembros en perfecta formación en la escalinata de entrada de "La Moncloa" -hay muchos que piensan que con los inquilinos que ha venido acogiendo entre sus muros ese pequeño chalecito puede que termine siendo conocido en toda España como La Moncloaca"-.

Hay millones de españoles, -gente rara que incomprensiblemente, habiendo tanta bibliología donde esculcar, no saben nada de las sangrientas andanzas de las izquierdas españolas- que se interesan en saber quién ha sido; cual es la cara del mala sangre capaz de llegar a cometer la maldad de reunir tanto "material" -PSOE, UP, PCE, IU, y todas sus repelentes escurriduras- en trance toxificante y repugnante descomposición, utilizadas contra España, contra su historia, contra la posibilidad de mejorar su futuro, contra los españoles, contra su bienestar ambiental, contra su ecología de consumo personal, emponzoñando el aire que respiramos. 

La pregunta no cabe duda que es pertinente, pues también la hicimos casi todas las personas de este país; la inteligencia  nos dijo que mejor nos resultaría echar unas cuantas manos a "los Chinos", que esperar respuesta.

Existe cantidad de respuestas a preguntas que el sentido común de la sociedad ha formulado, que jamás obtendrán respuesta oficial porque no va con los intereses del "Mago cabrón" que mueve a su antojo los hilos del guiñol de turno (no hay mas que ver como baila Pedro) en el Gobierno. (¿Quién chalaneo con el Rey la desaparición de los 40 senadores por Designación Real, a cambio de: "haga usted con su vida lo que le salga de sus reales cojones? ¿Quien montó lo del  23 de febrero 1981? ¿quienes fueron los autores de los atentados en los trenes de cercanías en Madrid, el día 11 de marzo de 2004?) Estas son un reducido ejemplo.

¿Existe ese canalla? ¡Claro que si!  Ahora solo nos falta tener la suerte de que aparezca el valiente que lo desenmascare y acabe con él para siempre.

¿Por qué no?