La cobardía y la estupidez no son necesariamente hermanas siamesas. La Historia está llena de cobardes inteligentísimos, así como de tontos de manual con rasgos de valor conmovedores que invitan a olvidar el memorándum de sus gilipolleces. Luis XVI, por ejemplo, el tonto de los relojes, supo morir con una gallardía que jamás demostró hasta que tuvo que subir los escalones del cadalso para escupir la cabeza en la cesta de la guillotina.

Cuando la cobardía y la estupidez tienen el mismo cordón umbilical, el mismo esperma y el mismo óvulo, en una suerte de combinación hermafrodítica gestada en el vientre de las urnas, lo que suele venir al mundo es el político español, generalmente de derechas; el de izquierdas es un tarado rastrero sin escrúpulos y sin valor pero no acostumbra a ser tan tonto como el de esa derecha que, afuer de cobarde, se niega a sí misma hasta en la partida de nacimiento buscando que la izquierda le firme un pedigrí progresista.

A Pablo Casado VOX le acaba de regalar la ceremonia iniciática para abandonar su estúpida adolescencia parlamentaria, sumándose a la moción de censura que Santiago Abascal le presentará en septiembre a la banda del chocho de marzo, al Gobierno cuya incuria ha provocado más muertos de los que tuvieron los yankis en la Guerra de Vietnam y más parados que los de Alemania en la República de Weimar, y el tolili del PP hace mohínes de torero sin paquete y pucheros democráticos con la babita colgándole del belfo y rechaza el guante, no acepta el reto y se retira del duelo parlamentario para contemplar desde el burladero de sus miedos y sus complejos cómo Santiago Abascal se perfilará, en la ausencia de talento y en la carencia de testosterona política de Pablo Casado, como el Señor Natural de la derecha española, huérfana de liderazgo desde que, allá por 1975 y al grito de maricón el último, todos sus legítimos y legales representantes corrieron a pedir la vez para que socialistas, comunistas y separatistas les dieran el carné de demócratas.

Pobrecillo, no es más tonto porque no tiene gimnasio en casa, y no es más cobarde porque no tiene más corridas que las de Génova-13. Y en esas le afeitan los novillos y hasta las vacas bravas ¿Verdad, Cayetana?