En una nación medianamente seria un presidente del Gobierno jamás se atrevería a decir en privado y mucho menos en público y en sede parlamentaria que lamenta la muerte de un terrorista de una banda criminal que ha asesinado a más de mil ciudadanos de esa nación, ha dejado decenas de miles de heridos y exiliados en su propia nación y todo para destruir esa nación de la que él es presidente. Pero la actual España democrática es así y se lo traga todo. Por cierto, ya hemos podido comprobar para qué sirve el Senado, que muchos decían que no servía para nada, sirve para que desde allí distintos traidores se comporten igual que en otros parlamentos y se digan las mismas canalladas que desde el Congreso de los diputados u otros de los innumerables parlamentos centrales, autonómicos, provinciales y municipales que padecemos y mantenemos en esta España nuestra que el régimen de 78 ha convertido en 17 reinos de Taifas.

Y no se atrevería a decirlo aunque lo pensara, porque a partir de ese momento si la justicia legal y ordinaria no hiciera nada, lo haría la justicia popular de una nación que ha sufrido y está sufriendo las consecuencias de que ETA haya hecho lo que ha hecho en España con la complicidad de todas las instituciones del sistema, pero, repito, la España que nos han dejado 45 años de esta democracia maravillosa que nos hemos dado, tolera esto y mucho más, porque estas declaraciones de Pedro Sánchez son sólo la guinda de muchas décadas de complicidad del Régimen del 78 con la ETA.

Continuamos en esta carrera de relevos para destruir España que han llevado a cabo los distintos gobiernos y sus presidentes desde 1975 en que cambió el régimen, entre otras cosas y principalmente porque ETA asesinó a Carrero Blanco en 1973 con el apoyo de muchos tipos y maneras de todas las familias políticas que hoy se benefician de este magnicidio y este cambio. En esta siniestra carrera de relevos todos han sido cómplices de ETA y voy a hacer un pequeño resumen para desmemoriados, desmemoriados involuntarios o voluntarios.

Adolfo Suárez negoció con ellos, legalizó sus partidos, sindicatos, medios de comunicación, gestoras y colectivos y los amnistío.

Felipe González negoció con ellos. les concedió todo tipo de prebendas y objetivos políticos y fue su aliado hasta que ETA mató a algunos socialistas, y entonces creó esa chapuza terrorista llamada GAL en lugar de aplicar la justicia.

Aznar, que llegaba para cambiarlo todo, joder como me suena esto, también negoció con ellos y hasta les llamó (hoy que hablamos de las palabras infames de Pedro Sánchez) “Movimiento Vasco de Liberación”.

Zapatero también negoció con ellos, los blanqueó hasta la náusea y hasta los llamó “hombres de paz”.

Rajoy negoció con ellos y con la mayoría parlamentaria más aplastante de la historia reciente de España les permitió seguir siendo legales y continuar ocupando todas las instituciones del régimen del 78.

Llegamos a Sánchez, el desenterrador-enterrador, que aparte de su lamento de esta semana, también ha negociado con ellos, es presidente del Gobierno gracias a ellos y tiene un plan común con ellos para destruir España.

Y todos éstos que he mencionado, así como sus partidos y otros partidos de disidencia controlada, defienden el régimen del 78, su Constitución culpable, entre otras cosas, de todas estas canalladas, y sus instituciones cómplices de ETA. Todos estos defienden también esa mentira de consenso de todo el régimen del 78 de que “ETA ha sido derrotada por la democracia” cuando ha sido ETA la que ha derrotado a España con la imprescindible colaboración de esta democracia.

Y todo esto mientras otros terroristas separatistas, los de Cataluña, campan por sus respetos con la complicidad de todo el sistema y continúan con su hoja de ruta de destrucción de España, como también hemos visto esta semana.

Y todo esto, también, mientras el régimen del 78 libera, acerca a sus casas y blanquea terroristas, golpistas separatistas y otros enemigos de España, y no sólo a esta inmundicia, sino también a corruptos, violadores, pederastas y otros criminales, es decir vacía las cárceles de la escoria para meter en ellas a las personas decentes y honradas, como son los 14 patriotas de Blanquerna a los que todo el sistema está apunto de encarcelar durante casi 3 años. La ley del embudo, como siempre viene ocurriendo desde hace décadas, sigue siendo la verdadera Carta Magna en España.

Pues yo, como también soy muy humanitario, como Pedro Sánchez, también espero poder lamentar profundamente la muerte de un preso dentro de unos años. En una España justa y fiel a su historia yo “lamentaría profundamente” la muerte de Pedro Sánchez cuando se suicidara en la cárcel tras dar con sus huesos en ella y cumplir una pena de muchos años por alta traición a la Patria. No me llaméis iluso porque tenga una ilusión.