Felipe VI ha señalado en su discurso de la Pascua Militar la importancia de salvaguardar la Constitución. Si ustedes leen los “análisis” de la mayoría de los comentaristas en la prensa se darán cuenta de que, como de costumbre, no han entendido nada  o lo han entendido al revés. La Constitución dice que las fuerzas armadas son la garantía de la unidad nacional, lo que alude precisamente a las maniobras disgregadoras de las mafias del Doctor, el Coletas y, por colaboración, del PP. Dice también que el régimen español es una monarquía parlamentaria, contra los manejos sinuosos e hipócritas de los mafiosos para sustituirla por una república. Y dice que es una democracia, contra las leyes totalitarias que se vienen imponiendo insidiosamente desde hace quince años.
Sabemos que la Constitución es harto chapucera y que ha sido pisoteada una y otra vez por los gobiernos del PP y del PSOE. A pesar de todo, la ley dice lo que dice, y en algún momento debe ser posible ponerla realmente en vigor. Invocar la Constitución es advertir a quienes están destruyendo la libertad y la base nacional que la sustenta. Otra cosa es si a la hora de la verdad les fallan los ánimos a quienes tienen la responsabilidad histórica de mantener la unidad nacional y  recuperar la libertad.
A causa del PP, la destrucción de la conciencia histórica en España, necesaria para otras destrucciones, ha llegado a un punto sumamente peligroso. Por eso es indispensable rescatar la historia contra los rescatadores del Frente Popular y de la ETA. Muchos siguen sin entender la importancia de esta cuestión.