La deriva independentista que se vislumbra tras las recientes elecciones autonómicas en Cataluña me lleva al recuerdo de un articulo que escribí hace tiempo - que replico aquí - desde una perspectiva poco tratada habitualmente: la de la influencia de la geografía en la política.

 Robert Kaplan es un reconocido analista y escritor norteamericano. Sus tratados sobre estrategia y situación mundial son una referencia actual de la razón de muchos de los acontecimientos contemporáneos. Hago esta introducción tomándole como referencia toda vez que como consecuencia de su último libro “la venganza de la Geografía” ha sido objeto de entrevistas en diversos medios; llama la atención el que, según la tendencia de cada uno de ellos, algunos extraigan de sus aseveraciones la improbabilidad de la secesión de Cataluña mientras que otros, especialmente en Cataluña la ven como factible.

Dice Kaplan que la historia, es decir el devenir de las relaciones humanas, es producto o resultado de lo que marca la Geografía. No anda equivocado el analista norteamericano quien sin establecer nada nuevo en sus tesis lo que sí hace es el adecuarlas a nuestro mundo de hoy.

La relación entre Geografía e Historia es algo que ya Estrabón materializó hace más de 2.000 años en 47 libros advirtiendo que ésta era la ciencia de los Príncipes y Jefes Militares por excelencia; Geografía General, estudiada no sólo en su aspecto físico sino también en el humano y en el económico. Fue Napoleón también quien afirmó que ” la política de los Estados es consecuencia de su Geografía”.

Hoy, cuando, se plantea la posible independencia de Cataluña, observamos que la mayoría de los análisis están basados las más de las veces en aspectos legales o en las posibles consecuencias económicas para una hipotética Cataluña independiente. Se echa en falta una consideración basada en los aspectos geográficos que afectan el problema en cuestión.

Analicemos entonces todo esto desde la perspectiva que nos da una visión conjunta del problema teniendo en cuenta la Geografía General y su influencia en la Historia.

Sabemos que una península es un trozo de tierra rodeado de agua por todas partes menos por una. La Península Ibérica es un territorio, rodeado, como sabemos, por el Mar Cantábrico, el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo a la par que unida al continente europeo por un istmo; nada menos que por los Pirineos.

Esta situación geográfica ocasiona que España desde el punto de vista estratégico acuse la existencia de una influencia atlántica en su parte occidental, una influencia africana en su parte meridional, una influencia mediterránea en su parte oriental que se abre ampliamente hacia ese mar y una influencia centroeuropea en su parte septentrional abierto, singularmente en el litoral cantábrico, a esa relación y contacto. Influencias que tienen su camino a través de los mares lo que le da a nuestro país un carácter marítimo esencial no siempre aprovechado acertadamente en nuestro devenir histórico. Pero su unión y relación terrestre con el continente europeo de forma directa es a través del istmo, es decir a través de los Pirineos. Sucede que esta formación supone en casi toda su extensión una barrera infranqueable salvo en sus extremos occidental y oriental; es decir a través del País Vasco y de Cataluña. Cualquiera situación hipotética que propiciara una separación política de estas dos regiones españolas supondría de facto el aislamiento del resto de España por vía terrestre de Europa. Supondría someter el comercio y relaciones de nuestro país con el continente europeo al arbitrio y control de esos dos hipotéticos países nuevos. Una situación claramente catastrófica para los intereses generales de los españoles en su conjunto. Alguien dijo que juntos ganamos todos pero que separados perdemos todos; de aquí la irracionalidad de todo cuanto está sucediendo en estos momentos. Y ello porque siendo cierto que una hipotética secesión de Cataluña – y en su caso la del País Vasco – sería inicialmente desastroso para esos dos nuevos ilusorios países no lo sería menos para el conjunto de España.

¿Se imaginan Vds. todas las vías de comunicación – ferrocarril y carreteras – que unen el centro y sur peninsular con Europa controladas por Gobiernos nacionalistas educados en el odio a España?

La Geografía manda y afecta a las relaciones humanas, sociales y económicas.

España no puede permitir ni tolerar que algo semejante pueda suceder.

Sería un suicidio colectivo de todos. Y sin embargo se está planteando en base a no sé qué oscuros intereses de no sé quien. Hay quien dice que finalmente, y después de muchos rifirrafes, se impondrá el denominado “seny” catalán, algo que no sé si alguna vez existió pero que hoy brilla por su ausencia. Tal vez porque ya apenas quedan catalanes nacidos y criados en ese “seny”.

Me explico: según los datos de la Generalidad de Cataluña – no míos – de los 7.500.000 catalanes que hoy pueblan ese territorio sólo un 60% ha nacido en Cataluña, un 20% ha nacido en el resto de España y un 15% proviene de la inmigración; si añadimos a esto que del citado 60% un elevado número son ciudadanos catalanes de segunda generación se comprenderá la intensa labor que se está llevando a cabo de adoctrinamiento y manipulación; única vía para lograr el deseado independentismo. No sé si alguna vez existió ese cacareado hecho diferencial del que tanto se habla pero desde luego hoy no es más que una burda invención. Una gran mayoría de la población de Cataluña no se diferencia en nada del resto de España toda vez que el número de catalanes “autóctonos” – por decirlo de alguna manera – no alcanza siquiera al 40% de la población; porcentaje en el que hay que incluir en gran medida a una burguesía lanzada hacia el soberanismo con la misma intensidad y entusiasmo con el que recibía en Barcelona al General Franco. Si alguien lo duda que acuda a las hemerotecas y lo podrá comprobar. ¡Vaya tropa! que diría Romanones.

En definitiva, analizando el “problema catalán” desde la perspectiva de la Geografía General podemos concluir que:

La Geografía Física nos dice que Cataluña es parte integral de la Península Ibérica que, aún siendo un territorio de gran variedad geográfica, forma una unidad en su conjunto.

La Geografía humana nos muestra claramente que la población que habita el territorio catalán apenas se diferencia de sus compatriotas del resto de España y que no existen bolsones étnicos de ninguna clase como, por ejemplo, los que sí se daban en la antigua Yugoslavia. Aquí no.

La Geografía económica nos muestra como siendo Cataluña una de las zonas más prósperas de España lo es, entre otras razones, por su interrelación económica con el resto de las regiones españolas y que una ruptura política ocasionaría una auténtica catástrofe para todos pero más aún para lo que quedara de España.

En conclusión, todo cuanto está acaeciendo raya en el sinsentido. O sea, en la irracionalidad.

Detengámonos ahora siquiera someramente a analizar un aspecto que políticos contrarios a la secesión apuntan, a propósito de que una Cataluña independiente – el argumento sirve lo mismo para el País Vasco – saldría de la Unión Europea y de la zona Euro. Supongamos que así fuera. Sucedería en cualquier caso que España quedaría – ya lo dije antes- desconectada físicamente de Europa por líneas terrestres lo que supondría un quebranto para nuestro país de enormes proporciones. Hasta tal punto sería esto desastroso que con el tiempo sería la misma economía española (lo que quede) la que rogaría la solución de esta hipotética situación pidiendo la incorporación a la UE de los ilusorios País Vasco y Cataluña.

Me explicaré:

Imagínese Vd. que es propietario de una fábrica de lo que quiera y que tradicionalmente exporta por vía terrestre sus productos a Alemania o a Francia. Imagínese Vd. que se ha producido la ilusoria secesión y que ahora sus productos están sometidos por vía de paso a lo que dispongan líderes nacionalistas de dos países que no son de la UE que, o bien no lo permiten, o lo cargan con aranceles. Inicialmente, Vd., que era contrario a la secesión lo soporta con estoicismo pero a la larga y dado que su vida y la de los que dependen de Vd. se basan en esa exportación acabaría sin duda claudicando pidiendo volver a la situación previa a la secesión.

Sólo quedarían entonces dos soluciones: o guerra – en el pasado se han dado muchos casos similares – o bajar la cerviz y apoyar el ingreso en la UE de esos dos utópicos países que sería lo más probable; y que es lo que marcaría la UE.

¡Qué listos estos nacionalistas catalanes! No sólo conseguirían lo que quieren sino que además controlarían parte importante del destino de España.

Saben que la Geografía manda. Lo saben y por eso no les asustan para nada estas amenazas y los que las hacen son cuando menos unos ingenuos no atentos a la Geografía y la Historia.

La irracionalidad solo se combate con firmeza y la solución es sencilla. No hay que darle muchas vueltas: la aplicación urgente de la Ley, en este caso la que marca la Constitución Española.

O esto o el desastre para todos pero especialmente para lo que quedara de España después de la hipotética e ilusoria secesión.