Ante la sentencia por la macro estafa de los ERE (680 millones de euros, la mayor de todas las corruptelas conocidas hasta el momento) los hay que se han echado las manos a la cabeza por sus dimensiones, los hay que no dan crédito todavía y los hay que exigen que el PSOE pida perdón. Ingenuos todos ellos. O no saben o no quieren saber lo que es el PSOE

Lo de los ERE no es sino una prueba más de qué es el PSOE y además desde su nacimiento: una organización históricamente criminal, creada en su día para delinquir, cuya esencia es el crimen sea del tipo que sea, porque no falta en su haber ninguno por aberrante que fuera, creada para tomar el poder a fin de trincar la pasta y viceversa. El PSOE nunca ha sido un partido político, sino una banda que aglutina todo tipo de facinerosos. Una “mafia” disfrazada según las circunstancias y la conveniencia, pero “mafia” al fin y al cabo. Una pandilla de parásitos y chupópteros cuyo único fin es vivir de los demás sometiéndolos a su capricho, hundiéndoles en la miseria material y moral para dominarlos cual borregos. Eso, y no otra cosa, es el PSOE.

La primera prueba de lo dicho la dio su fundador, Pablo Iglesias Posse, cuando el 7 de Julio de 1910, y en sede parlamentaria, afirmó que el PSOE "luchará en la legalidad mientras pueda y saldrá de ella cuando deba" y, a renglón seguido “Hemos llegado al extremo de considerar que, antes que S. S. suba al Poder, debemos llegar hasta el atentado personal» en referencia a Antonio Maura, consideración que se materializó tan sólo unos días después cuando el 22 de ese mismo mes Maura resultaba herido por dos disparos en un atentado.

Tras dicho “bautismo”, la historia criminal del PSOE fue in crescendo anotando en su haber intentos de golpe de Estado, asonadas revolucionarias, detenciones ilegales, secuestros, asesinatos, chekas, torturas, violaciones, robos, atracos, tiros en la nuca, estafas, malversaciones, pucherazos electorales… vamos que el PSOE nunca ha faltado a su cita con el crimen incluso con los más aberrantes, inhumanos y repugnantes, y ello… hasta nuestros días.

Característica singular y prueba casi aún más contundente de lo afirmado es que siempre los socialistas han amparado e incluso justificado sus crímenes y a los que los cometieron de entre sus filas –y de otras como los separatistas, primos hermanos de ellos--, lo mismo que ahora hacen con Griñán y Chaves, prueba del algodón de que “la organización” es criminal hasta la médula; lo mismo ha hecho siempre la Mafia y cualquier otro colectivo criminal. Nunca el PSOE ha reconocido sus crímenes, ni se ha arrepentido ni renegado de ellos, ni mucho menos ha perdido perdón, como igualmente nunca ha compensado a sus víctimas, ni ha expulsado de su organización a los autores, sino todo lo contrario; siempre ha hecho lo mismo a como ahora hace con los sentenciados por los ERE.

Prueba también manifiesta de lo anterior fue aquel lapo: “100 años de honradez”, del petulante Felipe González hoy tan valorado, incluso por la derecha, y añorado por no pocos… ingenuos; lo que resulta increíble y muestra de hasta qué punto de idiocia ha llegado el españolito de esta época. Porque, señoras y señores, con aquel lema, González y el PSOE resucitado lo que hicieron en realidad y públicamente no fue otra cosa que refrendar la historia criminal del PSOE, hacerse solidarios con ella, firmarla y rubricarla, sentirse orgullosos y jurar continuarla. Eso, y no otra cosa significaba dicho lema escupido además a la cara de todos los… ingenuos.

Muchas cosas se hicieron mal en los últimos años del Régimen, pero puede que una de las peores, por sus consecuencias que además a nadie podía escapársele, fue la de resucitar al PSOE; labor en la que mucho tuvieron que ver los servicios de información militares. Y peor aún permitir, junto con la del PCE, su legalización; máxime conocidos sus antecedentes criminales y penales perfectamente documentados y aún tan recientes. Si debía haber partidos, y uno de ellos tenía que ser socialista, nunca debió permitirse que fuera el PSOE, el cual debió ser estigmatizado, expuesto a la vergüenza pública, darse a conocer su esencia históricamente criminal y borrársele de la faz de nuestra vida política, exigiendo a los “nuevos socialistas” renegar públicamente y para siempre del PSOE así como reconocer sus crímenes; ahora ya es tarde.

Hoy, cual mala hierba que nunca muere, sufrimos las consecuencias de uno de los dos mayores problemas que nos están llevando de nuevo a la perdición: la existencia del PSOE, una organización históricamente criminal, manifiestamente antinacional, aberrante, que no tiene remedio… a no ser que se la trate con salmuera. El otro de los dos problemas es el Partido Popular, e incluso a veces éste es mayor y mucho peor que aquél.