Han cambiado las formas, el fondo y las caras de los aspirantes a golfos sinvergüenzas con flecos  caprino-hijoputescos, que es en lo que suelen salir doctorados la inmensa mayoría de quienes hacen el ingreso en la Demochunga academia en la que, pasito a pasito con gran denuedo, han convertido la Política nacional.

La suerte o desgracia -según quién lo mire; una persona normal, o un gilipollas- que sufrimos todos los españoles, incluidos los menores y los militares sin graduación, es que los aspirantes salen muy preparados en esas tres materias que se dan en ese centro educativo, y en las que casi todos logran el soñado doctorado -sin necesidad de hacer un "Sánchez"-, premiado por la Democracia con un grandísimo Cum Laude (una alabanza, de tres pares de testículos, del tamaño de los cojones del caballo del general Espartero), que, muy merecida también se le otorga a "la Política", como docta Academia.

Pero hay cosas que no cambia, como dijo Carlos Gardel en el viejo tango, Cambalache: "siempre ha habido chorros (ladrones), maquiavelos, estafaos contentos y amargaos".

El problema no es el que siempre hubo... Sino como y por qué han aumentado desproporcionadamente, no por generación espontánea, sino por la oficialidad política los "chorros y maquiavelos" que, sin hacer contentos en la sociedad española, nos "estafan (lo que hacen no es por lo que se les paga) y amargan".

La sensación que las personas sencillas que asumimos ser gobernados, creyendo que lo de gobernar debe ser labor de las personas intelectualmente más y mejor preparadas, es de sorpresa y estupor sin límites, al comprobar que Gardel, hace casi un siglo, o quizás más, hizo el retrato a todo color de nuestra actual política: "Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, Ignorante, sabio, chorro (ladrón), generoso, estafador".

¿Hasta qué profunda sima nos llevarán, para empujarnos, esta pintoresca y medio analfabeta tribu, más parecida a la tropa de una caricatura de Pancho Villa, que a un gobierno europeo?. Y es que: "¡Todo es igual, nada es mejor; lo mismo un burro que un gran profesor! No hay aplazaos ni escalafón, los inmorales nos han igualao; si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición. ¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón! ¡Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón!".

Desde esos años en los que Gardel, guitarra en mano, le cantaba al mundo entero sus tangos, hasta ahora mismo, ha habido cantidad de inventos maravillosos que han venido a cambiar muchas cosas pero... Esta "democáquica" política y sus democaquitos beneficiarios, lejos de cambiar las malas actuaciones de sus precedentes, a lo que se han dado con denuedo inaudito es a blindarse en el que, "el que no llora no mama y el que no afana, es un gil".