Empezamos a estar muy acostumbrados a las imbecilidades, a las aberraciones que con el tiempo son normalizadas alcanzando rango de ley, pero si tuviéramos que indicar tan solo un político con mayor número de ocurrencias estúpidas, esa es sin lugar a dudas Irene Montero, la actual ministra de igualdad. Algo debió de sucederle con sus relaciones con el prójimo, con sus congéneres y con casi toda seguridad, en sus relaciones personales con los hombres, para que sea capaz de realizar afirmaciones, que en circunstancias normales, uno pensaría que no son de un ministro del gobierno de España, sino más bien de una desequilibrada mental, con un periodo largo sin tomar la medicación prescrita por el especialista del ramo.

Irene Montero no está bien. Necesita tratamiento. Su relación con los hombres debió ser traumática, y ahora todo ese sufrimiento acumulado, todo ese odio y todo ese rencor que lleva dentro, está aflorando, está saliendo a la luz y pretende llevar todas sus fobias al consejo de ministros. Lo grave del asunto, es que nadie de su círculo más cercano, de su círculo más intimo, empezando por sus compañeros de gobierno, le dice a la borrica  que ya basta de hacer el ridículo, que se ponga en manos de un buen especialista, y que se tome unos días de descanso, después de la aparente ruptura con el macho alfa, con el jefe de la manada. Irene Montero pretende poner en marcha un protocolo por el cual castigar severamente las miradas lascivas y las críticas a la apariencia que sufra la mujer, en el ámbito laboral. Vuelve a poner al hombre en su punto de mira, pero solo al hombre que trabaje en una empresa con 50 o más empleados, lo que viene a significar que aquellos que trabajen en empresas con un menor número de empleados, podrán mirar a sus compañeras de trabajo, sin miedo a ser denunciados. Hay quien afirma que su última experiencia con Pablo Iglesias, tampoco debió ser buena, que no fue fácil, que guarda mucho rencor de aquello y que lo que en verdad está legislando y poniendo de manifiesto, fue lo mucho que debió humillarla el que es el padre de sus hijos. Irene Montero estaría actuando como una loba herida. Todos sabemos cómo se las gastan los machitos de la izquierda, como actúan y como suelen tratar a sus hembras. Si Irene Montero quiere encontrar miradas lascivas, que se fije en su antiguo compañero de fatigas, el ex ministro tabernario Jose Luis Abalos o en el comportamiento poco edificante de algunos profesores de la facultad de ciencias políticas de Madrid, entre los que se encontraba el que ahora parece ser es su ex pareja, según denuncian algunas antiguas alumnas que tuvieron que sufrir vejaciones por parte de este colectivo de profesores cercanos a su organización.

El ministerio de Igualdad cuesta a los españoles cerca de 500 millones de euros. En él trabaja un nutrido grupo de asesoras, conocidas como el comando de la tarta, por su pericia a la hora de elaborar postres en los cumpleaños de sus  compañeras. Entre los organismos dependientes de este ministerio, destaca el Instituto de la Mujer, que dirige con mano férrea Beatriz Gimeno, la que opina que la igualdad plena entre el hombre y la mujer, solo se conseguirá cuando el hombre sea penetrado analmente con un dildo por su pareja. En el Ministerio de Igualdad no saben para qué sirve un jefe de gabinete, motivo por el cual la pusieron a cuidar a los churumbeles de Irene Montero, convirtiéndose de esta manera en la niñera mágica, en la niñera más cara de la historia, en la niñera que solo disfruta ella, pero que pagamos entre todos. Irene Montero no puede estar en el gobierno de España, Irene Montero debería estar siendo tratada por su más que evidentes desequilibrios mentales. La duda seria saber ahora quien la sustituiría al frente del ministerio, en caso de una hipotética victoria del Partido Popular, porque nadie dude que el partido de Pablo Casado mantendría este ministerio. Se admiten apuestas. Yo  apunto a Cuca Gamarra.