Es lógico y comprensible que se tema a un gobierno social comunista, y más después de la experiencia que tenemos en la España de los años treinta del pasado siglo, cuando el experimento nos acabó conduciendo a una contienda civil después del intento de exterminio, por parte de la izquierda, de todo aquel que no se ajustara a su modelo y visión de sociedad.

Escucho fórmulas imaginativas y soluciones ocurrentes para combatir al gobierno social comunista del tándem Sánchez e Iglesias. No son pocos los que nos hablan de la creación de una nueva CEDA como la liderada hace ya más de ochenta años por José María Gil Robles, o aquellos que acuden a una unión en torno al Partido Popular como medida eficaz para vencer a la izquierda. Unos y otros se equivocan y muestran desconocer nuestra historia, no ya la de hace algunos decenios, sino aquella más reciente. Conviene recordar que el éxito de la CEDA es de 1933 y es anterior a la creación del Frente Popular, que se produce a finales de 1935 y para concurrir a las elecciones de febrero de 1936, donde la CEDA ya no existía como tal. La CEDA, siempre timorata e incluso cobarde, a pesar de haber ganado las elecciones de 1933, no forma parte de gobierno radical, por miedo a provocar la ira de la izquierda, aunque sí les da apoyo parlamentario. Será a principios de octubre de 1934, cuando la CEDA desee participar activamente en el gobierno, con la presencia de tres ministros en el gabinete, lo que provocará, a los pocos días de la formación del nuevo gobierno, la intentona golpista del PSOE, conocida erróneamente como la revolución de Asturias, pues fue allí donde mínimamente tuvo algo de éxito. Intentona golpista socialista contra la república y que costó cerca de 1.500 vidas. Es importante recalcar que la intentona golpista ya estaba en marcha, solo se buscó la excusa apropiada y esta se encontró en la decisión de la CEDA de formar parte del gobierno, decisión legitima a todas luces, sobre todo teniendo en cuenta que habían ganado las elecciones del 33. En definitiva, aquellos que nos hablan de la creación de una nueva CEDA para vencer al Frente Popular del siglo XXI, se equivocan en la fórmula elegida. La CEDA nunca llegó a enfrentarse al Frente Popular, es más, ese comportamiento errático dio alas a la izquierda y a la creación de ese frente de izquierdas.

También se equivocan aquellos que nos hablan de un apoyo al Partido Popular, para contrarrestar el poder de Sánchez e Iglesias y hacer frente a las sectarias políticas de izquierdas y de este nuevo Frente Popular. Es durante los gobiernos del Partido Popular y bajo la presidencia de José María Aznar cuando se producen en el parlamento Español, dos hechos históricos sin precedentes: de una parte, la condena a sus padres y abuelos, en forma de condena al franquismo, el verdadero vencedor sobre el Frente Popular y aquel que salvó a España y a gran parte de los españoles de su exterminio, y de otra, el homenaje y reconocimiento que hace ese mismo parlamento a los asesinos de las Brigadas Internacionales, aquellos extranjeros que vinieron a España a matar españoles y a los que se les concedió la nacionalidad del país de aquellos a los que vinieron a asesinar. Y por último y no menos importante, el Partido Popular con su silencio cómplice, aceptó la ley de memoria histórica de José Luis Rodríguez Zapatero, una ley sectaria que reescribió la historia y que convirtió a los asesinos y criminales del Frente Popular en héroes y que vilipendió a las víctimas a las que se asesinó doblemente. El Partido Popular pudo haber enmendado este gravísimo error en varias ocasiones, una de ellas, con esa gran mayoría absoluta de Mariano Rajoy y que supuso la tercera legislatura de Zapatero.

Es importante conocer nuestra historia, para no cometer los errores del pasado, por eso la obsesión de la izquierda por controlar el relato y así apoderarse del presente y del futuro próximo. Era importante haber dado la batalla de las ideas, para no otorgar a la izquierda una superioridad moral que no le corresponde y de la que en verdad carece. Lo único cierto es que ni la CEDA venció al Frente Popular del siglo XX, sino que fue más bien al contrario, facilitó su llegada, y que el Partido Popular, con sus políticas de “consenso”, facilitó la llegada del Frente Popular del siglo XXI. Ni una hipotética nueva CEDA, ni un Partido Popular, son garantías de desalojar del poder a Sánchez e Iglesias, más bien al contrario, no puede ser parte de la solución, aquello que nos ha traído hasta aquí.

Javier García Isac/director radioya.es