Primer escándalo: La dilación en los procesos judiciales, vulnera nuestra Constitución. Juicios que duran hasta 20 años y muchos de los investigados han fallecido.

Segundo escándalo: Se producen múltiples casos de falsos testimonios (testigos) que no tienen procesamiento.

Tercer escándalo: Los errores judiciales, se saldan con una tardía y mínima compensación económica. La reputación del condenado erróneamente queda impune.

Cuarto escándalo: Se hace un uso abusivo de la prisión preventiva, vulnerando el principio de presunción de inocencia.

Quinto escándalo: Se permiten acciones populares

 espureas, como la de los partidos políticos que pretenden obtener rentabilidad política.

Sexto escándalo: La petición de condenas astronómicas de los fiscales que son reducidas considerablemente en sentencia.

Séptimo escándalo: En las providencias y autos se reflejan datos, tales como reseñas de cuentas corrientes, a las que tienen acceso medios de comunicación y que afectas a la protección de datos personales.

Octavo escándalo: La filtración de datos que están bajo el secreto del sumario.

Noveno escándalo: Sentencias que son conocidas por medios de comunicación antes de notificarlas a los procuradores.

Décimo escándalo: Instrucciones  llevadas a cabo por policía judicial (UDEF, etc) en lugar de efectuarlas el juez o el fiscal.

Undécimo escándalo: En las devoluciones de las fianzas que el ciudadano ingresa (libertad bajo fianza, fianzas para ejercer la acción popular) los intereses que generan se birlan a los ciudadanos.

Duodécimo escándalo: En los embargos y desembargos de bienes inmuebles por los juzgados, las cancelaciones con sus correspondientes tasas, los Registradores de la Propiedad la imputan al ciudadano.

Decimotercero escándalo: La diversidad de criterios de los jueces de vigilancia penitenciaria.

Decimocuarto escándalo: La adjudicación de concursos de los jueces de lo mercantil a los administradores concursales.

Decimoquinto escándalo: Las puertas giratorias de jueces que saltan a la política y su retorno a la carrera judicial.

Decimosexto escándalo: La politización de la justicia en los TSSJ, Tribunal Supremo, Tribunal Constitución y Consejo General del Poder Judicial.

Decimoséptimo escándalo: Las diversas asociaciones de jueces y fiscales, encuadradas en conservadores, progresistas.

Decimoctavo escándalo: Cada vez  es mayor el número de jueces estrellas televisivas y de apariciones en medios de comunicación del corazón.

Decimonoveno escándalo: La casi impunidad de jueces y letrados de la Administración de Justicia en expedientes disciplinarios.

Vigésimo escándalo: Las múltiples condenas de los Tribunales Europeos a la Justicia Española.

Hubo un magistrado de la Sala Segunda del Tribunal Supremo y que fue también Fiscal General del Estado, José Manuel Maza, que antes de fallecer intentó atajar una parte importante de estos escándalos judiciales.

Es unánime en la sociedad española, la valoración que se tiene del Poder Judicial, está bajo mínimos. Es una pena que la inmensa mayoría de jueces que son independientes y que incluso llevan el trabajo a sus domicilios se ven mancillados y contaminados por escándalos ajenos a  su trabajo cotidiano.