En los últimos quince años busco montañas sagradas, montañas que hayan sido testigo y lugar de grandes acontecimientos, tanto reales como asociados a la leyenda, la misteriosa vertiente de la vida. 

Y una de ellas aparece en textos sagrados como el nombre de Har Hermon y sé que está situada en territorios bíblicos, en donde actualmente se acumulan todo tipo de problemas geopolíticos, es decir en los llamados Altos del Golán.

En ella  me parece haber leído, o recordar, que el doctor místico, San Juan de la Cruz, realizaba con sus discípulos ejercicios para escalar la montaña por distintas rutas (el alpinismo empezaría a desarrollarse varios cientos de años después) teniendo presente que solo la vía directa alcanzaría la cima ¿Monte Carmelo?

El monte Hermón (Baal Hermón) o monte Sión, o Har Hermon en hebreo y Jebel al-Shayj en árabe, está situado en la cordillera del Antilíbano (Israel, Siria y Líbano), territorios anexionados por Israel en 1981. 

Se dice que es de una belleza impresionante, y si bien el monte es menos elevado de los más de 3.000 metros que las diversas y antiguas menciones le atribuían, tiene según recientes mediciones más de 2.800 m. que en aquellas latitudes muy cercanas al nivel de mar no deja de ser una altitud considerable.

Pues bien esa montaña misteriosa, sagrada, testigo de historias pasadas y recientes, es para mí un objetivo que tiene interés, por la emoción del viaje, por superar dificultades –en este casi al margen de lo estrictamente deportivo- más adecuado a mi cronología. Y si fuera invierno podría incluso pensar en descender de la cima en esquíes o quizás volando en parapente, esa singular y temerosa experiencia que nunca querría dejar de practicar, aunque en mi caso suponga siempre un riesgo adicional, en función de mis acumuladas torpezas o impericias ya quizás insuperables.

Otro monte que me sugiere interés y está al alcance de mis posibilidades es esa montaña de Siberia que tiene carácter sagrado llamado Beluja. La vida bajo la montaña y el significado de esta en las gentes que la rodean. 

Seguiremos subiendo la cuesta de la vida camino de las cimas, aunque sea un cansancio que se acumula pero que nos renueva el ánimo y nos fortalece el espíritu.