Yo soy lo que antaño se llamaba "alguien de provincias", (desconozco si los madrileños siguen utilizando este término). No se la imagen que ellos tienen de si mismos (imagino que habrá un poco de todo como en todos los sitios) pero quiero realizar un acercamiento a Madrid y los madrileños visto por alguien de provincias en base a su experiencia personal. 
 
Aunque como la mayoría de españoles había ido a Madrid unas cuantas veces, habían sido viajes de trabajo, o de paso, que no aportan el bagaje suficiente como para formar una idea solvente sobre una ciudad, la provincia y sus habitantes. Hace un lustro, sin embargo, por motivos laborales fuimos a vivir a Madrid durante 2 años, período de tiempo que considero suficiente para disponer de una idea clara. 
 
He de manifestar que la imagen que siempre tuve de los madrileños era bastante mejorable, detectaba en muchos de ellos (contactos profesionales principalmente) un cierto aire de superioridad que me irritaba y, por simpleza, hacia extensiva esa sensación al conjunto . 
 
Sin embargo el ir a vivir allí cambio sustancialmente mi percepción. No diré que todo fue perfecto porque no fue así, ni es así en ningún sitio. En todos los sitios hay de todo y uno tiene que aprender a aislar los casos individuales del conjunto. Las fechas en las que residimos allí coincidió, desafortunadamente, con el nefasto ayuntamiento de Carmena. Ver, durante toda nuestra estancia, en el balcón del palacio de la Cibeles, el "Welcome Refugees" es algo que tardaré en olvidar por su significancia al mostrar la hipocresía de esta patulea podemita con la cómplice colaboración de los estúpidos socialistas. 
 
Tuvieron que echar mano, los madrileños, de descomunales dosis de resignación castiza para superar aquellos odiosos 4 años de la abuelita "Lobo". El nuevo Ayuntamiento PP-C's, aunque creo que ha realizado algunas cosas interesantes, tengo la sensación de que han perdido gran parte de su ardor guerrero inicial para combatir, y revertir, muchos de los destrozos del anterior Consistorio (será por la naturaleza meliflua y acomodaticia de ambos partidos). 
 
Pero ciñiendome a lo importante, he de manifestar que los madrileños han integrado, como unos más, a las personas, de todos los lugares de España que allí han acudido y esa cualidad no es fácil de encontrar. Se respira LIBERTAD por los cuatro costados y existe una pujanza y dinamismo notables. Es un personal respetuoso, muy preparado y muy castizo (en el sentido más cordial, desenfadado y auténtico del término). 
 
No se si volveré a vivir en Madrid, pero de lo que no tengo dudas es que si ocurriese lo consideraré un privilegio. 
 
P.D.: Un emocionado recuerdo para mis antiguos compañeros de la planta tercera de Santo Domingo.