Porque crecemos, sí, más de lo que a nuestros numerosos enemigos y amigos de dudosa lealtad les gustaría, hemos decidido rebautizar nuestro periódico con el nombre de España; ese nombre que al vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, le da asco pronunciar y que a nosotros nos llena de orgullo paladear.

Sin menoscabo ni desdén a la capital de España que almenaba el nombre de nuestro periódico, El Correo de Madrid, hemos decidido rebautizarnos como El Correo de España, también porque se nos lee y se nos sigue desde todos los rincones de la Patria, reafirmándonos en nuestra línea editorial que en estos tiempos de pandemia sanitaria y de epidemia separatista es más necesaria que nunca. El Estado de Alarma es permanente en El Correo de España contra los virus hispanófobos e hispanicidas, a los que ningún gobierno se ha atrevido a aplicarles el tratamiento que merecen, por cierto, de probadísimos y eficaces resultados.

El Correo de España seguirá recetando esas terapias, mortales para la epidemia separatista y revitalizantes para la Nación, el Estado y la Patria. Queridos lectores, sólo cambiamos de nombre, no de Bandera ni de línea editorial. Bajo nuestra nueva mancheta seguimos solos, rodeados de enemigos y de fuego amigo ¡Viva España! ¡Arriba España! ¿Queda suficientemente claro?