Pensando, pensando, en este rincón romano (tan romano que tengo frente a mí la estatua del romano Claudio Marcelo, (el fundador de mi Córdoba natal) al que me ha traído el virus comunista asesino, confinado ilegalmente casi un año, se me ha ocurrido una idea, o la he soñado, que ya no sé cuándo sueño despierto o cuándo pienso dormido, que tiene como protagonista a Isabel Díaz Ayuso, la Thatcher española, que, de momento, preside Madrid (y en Madrid también está la Moncloa).

Una idea que me ha surgido al leer que los independentistas catalanes, a pesar de estar en pleno verano y en vacaciones teóricas, ya están preparando la “Diada” de este año (11 de septiembre) porque, al parecer, quieren, pretenden, proyectan, amenazan, con que sea la última bajo la Monarquía y la “puta España” y la Primera Republicana y Comunista.

¿Y por qué nosotros, los españoles que estamos dispuestos a dar la vida por esta “puta España” de nuestros amores, no podemos hacer nuestra “Diada”?

¿Y con qué motivo invitamos nosotros a los españolitos que se resisten, otra vez, a caer en manos comunistas para que se manifiesten masivamente, millonariamente?

Y aquí se concreta mi idea y mi sugerencia a doña Isabel, aunque reconozco que de entrada pensé ofrecerla a don Casado, pero de inmediato 100 voces, 1.000 voces, un millón de voces, gritaron a un tiempo: “¡No! Al cobardica no, ese se asusta y sale corriendo en cuanto le digas lo que has pensado”

Señora Ayuso, usted lo dijo en la campaña electoral, cuando dimitió el podemita-comunista-harenita Pablo Iglesias: “Ya me he cargado al primero, ahora tenemos que cargarnos al señor Sánchez”.

Pues de eso se trata, de cargarnos al señor Sánchez… aunque de por medio se ha cargado también, amiga mía, a la peana del Santo, o sea, a don Iván Redondo.

Señora Ayuso, pues ya sabe: si ellos tienen ONU nosotros tenemos DOS.

Convoque a la España que no quiere caer en manos comunistas a una Concentración gigante en Madrid… y no en la Plaza de Colón, sino ante la mismísima Moncloa y con una sola pancarta:

Le aseguro, doña Isabel, que si usted (usted, no don Casado) se atreve a levantar esa bandera (Madrid motor de España) no los 100.000 hijos de San Luis, sino los millones que se enfrentaron a Napoleón, acudirán a su llamada.

¿Y sabe por qué doña Isabel?

Porque usted ya es la musa (y además bella, esbelta y elegante) de la España eterna, la España que supo vencer al comunismo en el 36 y que usted ha vuelto a vencer el 4 de mayo del 2021.

Por tanto, mi querida señora Isabel, ponga los cataplines de oro que Dios le puso en su sitio y convoque a los españoles para el 11 de septiembre en la Moncloa de Madrid…

“Si así lo hacéis que Dios os lo premie y si no, que os lo demande”