El viernes día 10,  invitado por el autor, profesor doctor don José Luis Jerez Riesco, asistí a la presentación del libro citado, en acto organizado en los salones de un hotel de Zaragoza, por La Falange, y Falange Española de las JONS, junto con las dos editoriales que han publicado la obra, ediciones Fides, de Barcelona, y Ediciones Esparta, de Madrid.

El acto fue un éxito total.

Hacía años que no me emocionaba tanto en una presentación, tanto por la brillantez de la exposición del autor, que nos puso en antecedentes de la caótica situación de Aragón, y del Bajo Aragón, Teruel y Huesca, en 1936, como  de la valiente actuación de la Falange, constituyendo con voluntarios La Tercera Bandera de Aragón, que tantos mártires sufrió, por Dios y por España.

Al acto asistió doña Pilar Muro, una gran dama, zaragozana y española, así como su hermana, cuyo nombre no consigo recordar, y la hermana de don Ángel Bayod Monterde, último director del diario Amanecer, de Zaragoza, a quien va dedicada la obra, gran amigo de Jerez Riesco, y mío propio, cuya muerte tanto lamentamos todos.

El padre de los hermanos Muro, el doctor en Medicina don Julián Muro Sevilla, fue cofundador de Falange, con José Antonio Primo de Rivera, y otros, y jefe territorial de La Falange en Aragón.

Me sorprendió mucho ver furgonetas de la Policía Nacional, con bastante agentes uniformados, y listos para repartir estopa, y varios coches de la policía local zaragozana, ciudad gobernada por el PP, con el apoyo puntual de Vox, en su tradicional papel de tontos útiles…

Al parecer,  este acto, académico e intelectual, molestó mucho a los políticos con mando en plaza (es la hora de los enanos, como decía José Antonio),  y estuvieron sometiendo a presión al  hotel  correspondiente, para que se suspendiera la presentación.

¡Qué cosas!

¡Y luego dicen que vivimos en una democracia!

Don José Luis Jerez Riesco escribe para la  Historia, y sus libros son exhaustivos, sobre cualquier tema que estudia e investiga, y éste no iba a ser una excepción.

Una magna obra, de 900 páginas, ochocientas de texto, y cien de fotografías, con una amplia y documentada exposición de aquellos lejanos años de 1933 a 1939, más o menos, y que no me atrevo a decir que no volverán, pues los pueblos que ignoran su Historia, están condenados a repetirla.

Y en el caso de España, pronto Ex España, la ley de la desmemoria histérica y selectiva,  y demás legislación socialista, pretenden fabricar un pasado a su medida, tergiversando la realidad, de tal forma que las izquierdas quieren ganar una guerra que perdieron…

Atila Sánchez amenaza con acabar, no solo con el hipotético futuro de España, sino también con sus raíces históricas y religiosas, en definitiva con nuestra cultura y personalidad como Nación, y Nación de naciones, y no me refiero a las autonosuyas, sino a esa Hispanidad que le debe su ser a los Conquistadores españoles.

Bravos extremeños, sobre todo, hombres de letras y de leyes, como los vascos y los aragoneses, o hidalgos castellanos viejos, como los antecesores de Jerez Riesco, que tanto hicieron por Dios y por España, con  la Cruz como enseña, y la fe católica.

En definitiva, un acto memorable, del que todos los asistentes nos sentimos profundamente orgullosos.

Y, por supuesto, no  hubo el mínimo altercado, pese a los deseos de los enanos de turno.