E intento razonar contigo y me sueltas, al verme siempre sin bozal, te pones medio loco, en ocasiones demente entero, que “ojalá tengas un familiar afectado por ese virus en el que no crees”. Otra veces me lanzas aquello nunca suficientemente valorado de que “a ti te llevaría yo a pasar una tarde en una UCI sin mascarilla “. Cuando el cable ya te anda irreversiblemente averiado no puede faltar esa otra de que "por culpa de irresponsables como tú, todavía hay contagios”.  Y si ya paso de ti, hastiado, me llamas "asesino" y te quedas tan ancho.

Versión oficial, Gran Mentira

Nada, que no hay forma humana de hacerte comprender mínimamente la incontestable pamema/plandemia a la que todavía continúas denominando “pandemia”. Irredimible telecreyente en tu perpetua disonancia cognitiva, 100% carne de sistema, aunque aparentes y finjas lo contrario…

…Tal telecreyente, asemejándose a los lunáticos miembros de ciertas sectas, cree en una versión oficial ridícula, ilógica, chusca, incongruente, grotesca, irracional y absurda, con más agujeros que un colador. Falsaria versión oficial defecada a todas horas por los mass mierda, cual inacabable parte de guerra (lo propio de las operaciones psicológicas militares).

Tal telecreyente cree en una Gran Paparrucha sobre un espectral y homicida bichito, absolutamente inexistente e ilusorio, que zascandilea por el aire y se acurruca, hábil y mañoso él, agazapado en las barandillas, a ciertas horas más peligroso, encabronado a partir de medianoche, por ejemplo, y la emprende el muy cabrón contra los despistados que van sin bozal, o se mueven de siete en siete, o no guardan la distancia de seguridad u otros y múltiples delirios totalitarios exigidos por la despótica autoridad de turno.

Covidiota, creyente en tantas tonterías

El menda covidiota, por ejemplo en España, suele cree en la infecta partitocracia (el inicuo consenso bozalero, incluso superior al concitado por el narcorrégimen pedófilo del 78). Cree en la diosa ciencia. Cree en la iatrogénica medicina industrial. Cree en los salvíficos juguetitos tecnológicos. Cree en las mafias verdes, ecolo-jeta él. Cree en la bondad de las autoridades (o en su maldad si el gallifante en cuestión no es de los “suyos”). Cree en el relativismo moral. Y habita un difuso agnosticismo muy propio de la postmodernidad. No cree en Dios, pero sí en infinitas majaderías, de todo tipo y condición...A ver si crecemos, chaval, ateísmo hasta sus últimas consecuencias…

Pasa de mí, con muchas eses

...Eso sí, te ilumino. Jamás llevaré un bozal. Ni me pondré una vacuna. Y cuando despiertes de una vez por todas y asumas de una vez que te han engañado igual que al resto de habitantes de este planeta, nos tomamos un café. Negro y sin azúcar, como Dios manda. Y hasta que llegue el momento en el que abras los ojos, vete a cagar y pasa de mí, con muchas eses, plis. En fin.

Covidiotas