Había un señor llamado Luis Bárcenas, que era economista, y fue contratado por el PP, hace treinta y pocos años, en calidad de chico de los recados, pero con el tiempo fue escalando posiciones hasta pasar a ser el hombre de confianza del Tesorero Nacional del Partido.

Este señor cuando fue despedido recibía una remuneración anual de unos doscientos mil euros, que no está nada mal… Fue indemnizado por su despido y continuó dado de alta en la seguridad social como trabajador del PP, al tratarse de un “pago diferido”, nueva institución jurídico laboral alumbrada por doña Dolores de Cospedal, y de la que, pese a mi condición de graduado social, licenciado en ciencias del trabajo, abogado, profesor universitario de derecho del trabajo, etc., desconocía su existencia.

 Pues bien, este señor, como era muy apañadito, consiguió “ahorrar” cincuenta millones de euros –al cambio, unos ocho mil quinientos millones de pesetas-, con un sueldo, repito, de doscientos mil euros en sus mejores tiempos, es decir unos treinta y cinco millones de pesetas anteriores… (Los que ya tenemos una edad, seguimos pensando en pesetas).

¿Cómo lo consiguió? Evidentemente, ahorrando. Se quitó un cafecito por aquí, un taxi por allá, en vez de irse de vacaciones se quedaba en su casa, que es más barato. Repetía trajes y camisas, cuando tenía que comer fuera de casa almorzaba el menú del día en vez de a la carta, se alojaba en hoteles de tres estrellas, en lugar de hoteles de lujo, en fin, lo que hacemos todos…para poder llegar a fin de mes.

Dice, en su defensa, que “su” dinero es fruto de su actividad profesional y empresarial. Pero la actividad profesional se ha desarrollado al servicio exclusivo del PP, y respecto a los “negocios”, no tenemos noticia de la existencia de los mismos, y creo que Hacienda tampoco.

En resumen, “su” dinero –más bien nuestro dinero- , puede proceder de dos fuentes distintas, y posiblemente complementarias:

  • El dinero presuntamente sustraído al PP, dada la ilimitada confianza de que al parecer disfrutaba, y procedente de donativos y “mordidas” o comisiones a constructores y grandes empresarios, por la adjudicación de obras y servicios públicos, o 
  • Que Bárcenas sea un simple testaferro, hombre de paja del PP, y que los fondos no sean suyos, sino del propio partido, al que no le interese tenerlos a su nombre, dada su irregular procedencia (por no decir delictiva).

 

 En cualquiera de los dos casos el PP debe dar explicaciones claras y contundentes. Cuanto antes mejor. Mañana ya es tarde. Y, por favor, que no sean cuentos, que ya somos mayores…