Actualmente todo acto público fomentado o subvencionado por algún organismo oficial debe ser ‘multicultural’, y además así suele ser anunciado. Esta palabra no significa, como podría parecer, que es un acto donde se presentan actuaciones de diversas culturas, cada una en su diferencia, entre ellas la blanca.

No, lo que quiere decir es que todas las actuaciones, propaganda, carteles de anuncio, etc. deben gustar a todas las culturas o sea ser aceptadas por todos los ambientes culturales de todas las culturas.

Eso es imposible y solo hay una forma de lograr algo parecido a esa utopía, que es presentar algo tan básico y elemental que no se identifique con ninguna cultura en concreto.

Porque resulta que si se ofrece una obra de Beethoven es evidente que las otras razas-culturas no van a poder presentar nada a su altura y por tanto no será algo multicultural.Si presentamos una obra de teatro japonés Kabuki o un cuadro del periodo Edo difícilmente podrán presentar algo de calidad similar los negros africanos.

Pero si presentamos a un grupo tocando el tambor, eso sí puede ser tanto negro como blanco como de Marruecos o de cualquier sitio.

Así que las creaciones muti-culturales se deben caracterizar por un nivel mínimo ‘artístico’, factible de asignar a una media difusa de pueblos, y en muchos casos por la presencia de personajes de varias razas, mestizas o indefinidas.

En una palabra, la multicultura lleva a espectáculos u obras que puedan ser asumidas por todos como ‘propias’ en su nivel.

Un grupo blanco haciendo teatro de sexo, un grupo africano tocando los tambores, un asiático equilibrista y un quechua cantando ‘El Condor pasa’ es algo muy adecuado al multiculturalismo.

Por eso consideramos que la multicultura lleva a un rebajamiento brutal de la calidad cultural, además de un empobrecimiento de la variedad cultural que es la verdadera riqueza de los pueblos.

En realidad esta utopía está basada en la creencia de que todos los pueblos tienen las mismas formas y capacidades culturales, de forma que existe una ‘cultura’ común a todos y la variedad actual es producto del racismo y la no integración.

La realidad es que a cada pueblo le gustan cosas distintas y son capaces de hacer cosas distintas a no ser que rebajemos todo a un nivel común en vez de elevar las formas de cada uno al máximo nivel.

La idea de que los pueblos convivan y cada uno se desarrolle por separado es una falacia. Los medios de información, los programas de TV, las aportaciones públicas son todas multiculturales, no una para cada forma popular.

No hay una fiesta de San Jordi o Navidad para la cultura blanca y otra forma de celebrarlo para islámicos o negros (que no tienen nada que celebrar en ese tema). Así que se promueve una celebración multicultural que no es nada ario sino un galimatías ínfimo que pueda ser soportado por ‘todos’. En el caso de Navidad una semana de consumismo y propaganda comercial.

Y si se quiere celebrar algún día el Ramadán islámico, no sé qué harán para hacerlo multicultural, quizás lo nombren ‘mes de la dieta saludable’, por ejemplo.

Las derechas simplemente no tienen interés alguno cultural, por lo que aceptan el multiculturalismo promovido por las izquierdas y progresistas mientras no afecten a los negocios y el dinero.

Las izquierdas mantienen esa utopía de la igualdad absoluta, y promueven todo lo que sea acabar o deformar las formas culturales propias arias del pueblo para convertirlas en ‘multiculturales’.

Todo esto parece algo kafkiano pero lleva a situaciones de lo más jocoso. Se intenta que en las iglesias se hagan cosas multiculturales (música rítmica y cantos modernos, por ejemplo) pero desde luego no logran que se haga lo mismo en las mezquitas o en las sinagogas.

Hace poco el 10 de noviembre del 2019 en París los grupos islamistas, tanto los inmigrantes como los ya nacionalizados franceses, organizaron una manifestación pública contra la ‘islamofobia’. Todo muy políticamente correcto, apoyo a la inmigración, contra la discriminación, en fin, para que pudieran aplaudir los progres.

PERO, con lo que no contaban los progresistas y la izquierda es que los islamistas no son progres y no tienen la menor intención de serlo ni tienen el complejo de culpabilidad de los blancos. Ellos están firmes en sus ideas y no las ceden al ‘pensamiento correcto obligatorio’.

Rechazan totalmente la homosexualidad, no de forma suave y casi disimulada como el Papa cristiano, sino frontalmente y sin reparos. Su concepto del papel de la mujer es opuesto al feminismo histérico actual, los islamistas no desean el mestizaje con cristianos o ateos.

Así que los progres y la izquierda no estaban nada a gusto en esa manifestación y los islamistas no deseaban en absoluto ver a femi-locas ni transexuales apoyándolos.

El islamismo es una demostración palpable de que las razas existen y son distintas, ellos no quieren ser como los arios, ni están dispuestos a ceder para gustar a los progres.

La izquierda quiere una multi-cultura del sistema, políticamente correcta.

Que diferencia con la actitud de los blancos, totalmente dominados mentalmente, asustados de que les digan que son fachas o reaccionarios, con un sentido de culpabilidad impuesto por la prensa y TV.

El último ejemplo de esa multi-cultura impuesta la ha dado ni más ni menos que el Papa actual el 7 de octubre de 2019. No se le ocurrió mejor idea al ‘Papa Francisco’ que en el Sínodo de la Amazonía organizar, en los Jardines del Vaticano, una especie de procesión y acto pagano sobre la diosa Pachamama, ídolo de los indígenas sudamericanos, pronunciando incluso oraciones en una ceremonia que involucraba la imagen de la supuesta ‘diosa’ y, después, el propio Papa se unió a la procesión con ese ídolo hasta el aula sinodal.

No me imagino a islamistas o judíos aceptando en sus templos a esa Pachamama, ellos no son multiculturalistas ni están decadentes.

Por último, para reírnos un poco más, en el Documento sobre la Fraternidad Humana, firmada por el papa Francisco y Ahmad al-Tayyeb, Gran Imán de la Mezquita de al-Azhar, el 4 de febrero de 2019, se afirmaba lo siguiente:

«El pluralismo y la diversidad de religión, color, sexo, raza y lengua son queridos por Dios en su Sabiduría, con la que Él creó a los seres humanos”. O sea, afirmaban que las razas existen y que la diversidad de razas es querida por Dios, así que el mestizaje y la idea de la no existencia de razas es anti cristiana y anti islámica. Por supuesto no se dieron cuenta de esas consecuencias. En realidad querían decir que el pluralismo religioso es bueno, pero la diversidad de las razas es mala, todo ello excepto en el caso de los judíos, solo que no se aclararon, les faltaba un rabino para que entendieran el mensaje ‘políticamente correcto’.

La multicultura es en realidad un mensaje contra el pueblo blanco, que es el único que debe acepar todo lo de los demás y abandonar lo propio, no afecta eso a los demás pueblos.