Lo primero que ordenó Pedro Sánchez antes de llegar a las Marismillas, fue que blindaran sus estancias a los mosquitos con mosquiteras de última generación (8.200 euros de nada). Lo que nunca ordenó Pedro Sánchez para combatir la pandemia fue proporcionar las suficientes mascarillas y material sanitario para luchar contra el coronavirus. Clásico de él

No puede tener comparación la delicada y fina piel de Begoña con la de cualquier otra mujer española, no puede compararse la fina piel de Pedro Sánchez con la maltratada piel de un obrero del andamio. Mosquiteras todas las necesarias y más; mascarillas, batas, respiradores y demás material de protección contra el coronavirus, lo justo tirando a racanería. Hay que cuidar al presidente y a su señora vaya a ser que un mosquito malintencionado les pique y nos veamos huérfanos de presidente una semana más ¡sería terrible!

Lo de las mosquiteras es una más de como nuestro presidente se ríe a mandíbula batiente de nosotros los ciudadanos. Mientras los muertos y contagiados se siguen amontonando sobre la mesa de este gobierno de la desvergüenza, muchos de los cuales se podrían haber evitado si a nuestro presidente le hubieran importado los ciudadanos que dice gobernar, este ordena antes de llegar a la Marismillas que blinden frente a los mosquitos cada una de las estancias para lo cual no escatima gastos del erario público en cubrirlas con mosquiteras. Los ciudadanos debemos comprender que no podemos consentir el picotazo de un mosquito sobre la delicada piel de Begoña, ni sobre la suave piel de nuestro presidente, piel no acostumbrada al maltrato del frío, ni del calor, ni de trabajos fatigosos, pues la fatiga más fatigosa que su piel ha soportado ha sido el sudor que la cubría cuando jugaba al baloncesto en el Ramiro de Maeztu. Sin embargo, cada vez que el personal sanitario reclamaba material protector para trabajar con un mínimo de garantías frente al covid-19, nuestro presidente miraba hacia otro lado o se miraba atentamente las uñas de las manos. Hoy todavía, en plena desbandada de rebrotes, el gobierno que preside Pedro Sánchez se desentiende de todo dejándolo en manos de las comunidades. Y mientras la fina y delicada piel de Begoña está super protegida y la de nuestro presidente también de los malévolos y molestísimos mosquitos, otro mosquito, este mucho más pendejo y peligroso que los mosquitos de las marismas, el coronavirus, campa a sus anchas por toda la piel de toro de este país de nuestros pecados sin que los ciudadanos encontremos mosquiteras que nos protejan de él. Ni los ciudadanos, ni esos perdularios de expertos que todos los días nos desayunan con 3.000 infectados más y una veintena de muertos añadiendo a la tenebrosa contabilidad la consabida frase: “ pero esto nada tiene que ver con la primera ola” o “esto no es para alarmarse” misma frase que Pedro Sánchez, Illa y Simón decían ufanos en los primeros días de la colonización de España por el coronavirus.

NOTA AL MARGEN: “Parece ser que en Moncloa no podían consentir que Pedro Sánchez apareciera en la primera rueda de prensa tras sus vacaciones, con la cara enrojecida y abotargada por la picadura de los mosquitos. Ya que la mala gestión de esta pandemia no le ha hecho nunca sonrojarse, que unos mosquitos no vayan a romper la norma. A más, que la estética del presidente en esta política de marketing y publicidad, es básica y fundamental”