Pedro Sánchez es una criatura terriblemente mala, pero no es mucho peor que quienes le precedieron en el cargo desde el primer gobierno de la Democracia.

Mucho le ha debido costar llegar a superarles -¡ojito al parche, con el elenco!- y no cabe la menor duda de que, con la ayuda de la hez de la política democrática, lo ha conseguido de largo, ancho, en altura y profundidad.

La aportación de Suárez, González, Aznar, Zapatero y Rajoy, con lo que dejó de cada uno de ellos, es cierto que el récord alcanzado por  Sánchez no se lo pusieron nada fácil.

Ahora es a él a quien le vemos a diario, le escuchamos a diario, le sufrimos a diario, a diario le rociamos de improperios y a diario queremos con la rapidez del rayo perderle de vista, con la esperanza puesta en que tal vez quien viniera a sustituirle pudiera ser por fin una persona buena e inteligente.

Pero no basta con que simplemente sea bueno, sino que ha de ser insuperablemente bueno para que, como el mejor de los antibióticos, nos libre de esta infección sociocomunista con ramificaciones separaterr... -Chiss, cállate la boca- que con su acción permita el cierre de las llagas que tanto nos vienen afligiendo a los españoles.

¿Es malo y además nos está dando muy mala vida? Si; pero no mucho peor que los anteriores, lo que ocurre es que los españoles somos muy cortitos de memoria.

De momento este montón de mierda en el que se nos obliga a vivir, está hecho palada a palada por Adolfo Suárez, Felipe González, José María Aznar, José Luis R. Zapatero, Mariano Rajoy y la última -el monto ya estaba hecho- por el momento, Pedro Sánchez.

Flaca memoria la de los españoles que permite recordar a Adolfo Suárez como un prohombre de la política con el hecho de haber conseguido pasar sin enfrentamiento sangriento de un régimen autoritario a un sistema democrático. Pero se fue sin señalar quienes fueron de verdad quienes prepararon y sacaron beneficio del asunto del 23F.

Flaca memoria la de los españoles que permite, sin chistar, que Felipe González vaya por la vida presumiendo como "gallo corralero" de ser gran estadista, sin utilizar la memoria recordando las sangrientas andanzas del GAL, y el estado de ruina en el que dejó a los españoles.

Flaca memoria la de los españoles que permite a José María Aznar mostrarse públicamente como la mejor cabeza y la mejor templada voz de la política, sin utilizar la memoria recordando la participación de nuestros soldados en Irak, el jodido bloc azul que hizo a Rajoy su sucesor, su timorata actuación el 11 M, permitiendo a Rubalcaba sacar provecho político -colocó a Zapatero en la Presidencia del Gobierno- de la sangre de 193 muertos y cerca de mil heridos en los canallescos atentados en los trenes de cercanías en Madrid.

Flaca memoria la de los españoles que permite caminar libremente por todo el territorio nacional a quien, como un auténtico socialista, volvió a arruinar a España, por su necedad dañina de no quererse enterar de la profunda crisis económica que azotó a todo el mundo en 2008, engañando a los españoles asegurando que la economía nacional jugaba en la Champions Legue.

Flaca memoria la de los españoles... Si no recuerdan algo tan cercano como todo aquello que ha ocurrido -solo lo que ha salido a la luz- durante el malísimo gobierno de Mariano Rajoy. Fue tanto, incluido el golpe de estado en Cataluña, en el que él se lució, qué ni siquiera voy a tomarme la molestia de señalarlo en esta hoja de mi blog.