El Boletín Oficial del Estado, nos daba el desayuno el pasado día 6, con la publicación del Real Decreto 305/2022, de 3 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento del Ministerio Fiscal.

Son 80 páginas del BOE, dónde se embrida a la carrera fiscal, fomentando la discrecionalidad en los nombramientos, que a veces pasa a ser arbitrariedad, los ascensos a dedo, etc.

Y, una vez más, se desprecia y ningunea a los fiscales sustitutos, colectivo de peones de la justicia, de usar y tirar, con más deberes que derechos, y a los que se tacha poco menos que de aficionados, al decir en el art.  79 que rige “como principio general la preferencia de la sustitución profesional”.

Ergo, se sobreentiende que la fiscales sustitutos son meros “aficionados”, o juristas de medio pelo, que pasaban por ahí…

La disposición adicional única, relativa a la creación del puesto de Director de Comunicación, que “podrá ser nombrado y cesado libremente por la persona titular de la Fiscalía General del Estado”, dice que al: “… personal eventual que no ostente la condición de miembro de la carrera fiscal o empleado público…, le será de aplicación el régimen de obligaciones, y en lo que resulte adecuado a su condición, el régimen de derechos que se contiene en el mencionado reglamento”.

Resumiendo, y en cristiano: obligaciones todas, derechos, ninguno, o casi ninguno. Las pagas extras, las vacaciones, y nada más.

Se establecen también promociones injustificadas, para favorecer a los que han sido elegidos no por competencia profesional, y capacidad de trabajo, sino con criterios ideológicos y partidistas, en definitiva, todo lo contrario a lo que debe de ser un fiscal.

(Soy consciente de que todo el mundo tiene derecho a tener sus ideas políticas, pero eso sí, en su fuero interno, no en el ejercicio profesional, sin actuar nunca por fobias y filias, pues es lo más opuesto a la imparcialidad y objetividad que debe informar la actuación de un fiscal).

Decía el Conde de Romanones, un político chanchullero y mangante, al estilo de los actuales (decían malas lenguas que había acabado siendo dueño de media provincia de Guadalajara), pero buen escritor, y cínico en estado puro que: “Dejar que ellos hagan las leyes –refiriéndose al parlamento-, que yo haré los reglamentos”, dando a entender que al final, modificaría y retorcería la ley correspondiente, como le diese la gana.

Pues bien, eso ha sucedido con este reglamento, que viene a domesticar y embridar a la carrera fiscal, cada día más harta del total descrédito en que la vienen sumando los llamados “fiscales” progresistas: “El Pollo del Pilar”, o Eligio Hernández, Lola del  PSOE, Dolores Delgado, etc.

Fiscales generales que han actuado y actúan más cómo correas de transmisión del gobierno de turno, que como Fiscales Generales del Estado.

Ahora que no nos lee nadie, aprovecho para recomendarles el  libro “Breviario de política experimental”, del mencionado Conde de Romanones, escrito a una edad provecta, y cuándo ya estaba desengañado de la política marrullera, y de casi todos sus amigos y correligionarios. (En esta vida, los enemigos son los únicos que nunca te abandonan, y son fieles hasta la muerte).

La edición que tengo es la primigenia, de España Calpe, libro publicado en Madrid, en 1944, y como todo lo viejo, rezuma autenticidad.

Y término con tres aforismos del libro,  que creo vienen como anillo al dedo:

“Nada más inútil que defender el honor de una mujer cuando ella quiere perderlo, ni impedir la invasión de un pueblo cuando el pueblo anhela ser invadido”.

“Hay en España tantos hombres y mujeres carentes de toda idea religiosa que mueven a pensar si no sería preferible comenzar por ellos la evangelización. A partir de la Puerta del Sol de Madrid”.

Y termino ya: “La libertad del hombre para conseguir su fin en esta vida real y la verdadera vida en el más allá, es el principio esencial del Cristianismo.

Nos enseña la igualdad real de los hombres como hijos de un padre común”.