Me ocurre muchas veces, que cuando me pongo a repasar algunos de los artículos del día, crónicas políticas y titulares menos importantes, me viene a la cabeza Don Miguel de Cervantes y sobre todo el más famoso y carismático personajes de ficción de la historia.Siempre he visto la obra cumbre de la literatura mundial, como un tratado de filosofía con detalles que perfectamente podríamos repartir entre los grandes pensadores.

Es como si Don Miguel, hubiera querido hacer un homenaje a los Tales de Mileto, Sócrates, Platón y hasta el más complicado Descartes, a través de la ética, la política o la lógica. Gran sabio Unamuno cuando defendía lo profundo de la obra frente a los superficiales y asquerosos cervantistas.

Quien combate lo que es justo, sabe que aun con el cuerpo magullado salga en las lides, siempre el espíritu es vencedor. 

Recordemos que Don Quijote era el más español y que algunos le asocian con la república, argumentando que los torpes franquistas se dieron cuenta que los eruditos de la izquierda ironizaban con la obra y su rigor, lanzando frase tras frase contra la dictadura. 

Por el contrario, su uso en otras épocas ha significado lo contrario. Por encima  de la filosofía de la historia que comienza en un lugar de La Mancha, también tenemos un precursor y profeta Miguel de Cervantes, casi diría yo pitonisa de su tiempo.

Recordemos algunos dichos del caballero andante donde ya como infausto agorero se cultivaba.

"La falsedad tiene alas y vuela, y la verdad la sigue arrastrándose, de modo que cuando las gentes se dan cuenta del engaño ya es demasiado tarde". Profecía sobre los políticos que mal pretenden gobernar España.

"Adonde interviene el favor y las dádivas, se allanan los riscos y se deshacen las dificultades". Profecía.

 

"Pocas o ninguna vez se cumple con la ambición que no sea con daño de tercero". Profecía sobre la operativa de los partidos actuales que siguen pretendiendo cualquier cosa a cambio del bienestar social. No les importa el futuro de la sociedad al que antepone su ambición personal. ¿Nacionalistas, terroristas e Independentistas radicales?

En definitiva, y en siglos posteriores aprendimos que muchos de los grandes, contemplaban el Quijote como el paradigma de la literatura por encima de La Divina Comedia. ¿Quién fue aquel que se asustaba de Larreta y Benavente? Supongo que Borges.

Otro punto de ventaja que le doy al Hidalgo. En este caso, Virgilio, Catón o el propio poeta, salen perdiendo.