El pasado 22 de julio la ‘Pontificia Academia para la Vida’ publicó un documento titulado “Humana Communitas en la era de la Pandemia: consideraciones intempestivas sobre el renacimiento de la Vida[1] que llamó mi atención, pues tenía interés en saber que decía la jerarquía de la Iglesia sobre este asunto tan grave y tan de extrema actualidad.

La ‘Pontificia Academia para la Vida’ es una institución creada por San Juan Pablo II en 1998, dependiente de la Santa Sede pero con autonomía propia, que está formada por seglares nombrados directamente por el Papa y cuyo objetivo es “estudiar, informar y formar sobre los principales problemas de biomedicina y derecho, relativos a la promoción y a la defensa de la vida, sobre todo en la relación directa que estos tienen con la moral cristiana y las directivas del Magisterio de la Iglesia”. Pues bien, estas son algunas cosas de las que dicen en dicho documento:

«La epidemia del Covid-19 tiene mucho que ver con nuestra depredación de la tierra y el despojo de su valor intrínseco. Es un síntoma del malestar de nuestra tierra…» (¿se ha enfadado la ‘Pachamama’?).

«Consideremos la cadena de conexiones que unen los siguientes fenómenos: la creciente deforestación empuja a los animales salvajes a aproximarse del hábitat humano. Los virus alojados en los animales, entonces, se transmiten a los humanos, exacerbando así la realidad de la zoonosis, un fenómeno bien conocido por los científicos como vehículo de muchas enfermedades. La exagerada demanda de carne en los países del primer mundo da lugar a enormes complejos industriales de cría y explotación de animales» (Esto lo soñó Greta en su última travesía a vela del Atlántico).

«El fenómeno del Covid-19 no es sólo el resultado de acontecimientos naturales. Lo que ocurre en la naturaleza es ya el resultado de una compleja intermediación con el mundo humano de las opciones económicas y los modelos de desarrollo, a su vez “infectados” con un “virus” diferente de nuestra propia creación: es el resultado, más que la causa, de la avaricia financiera, la autocomplacencia de los estilos de vida definidos por la indulgencia del consumo y el exceso» (en este caso una alucinación de Carmena mientras hacía magdalenas).

«Si bien el virus no reconoce fronteras, los países han sellado sus fronteras» (Efectivamente, el virus no reconoce fronteras, pero lo transmiten los humanos que, afortunadamente, todavía conocen fronteras).

«Centrarse en la génesis natural de la pandemia, sin tener en cuenta las desigualdades económicas, sociales y políticas entre los países del mundo, es no entender las condiciones que hacen que su propagación sea más rápida y difícil de abordar» (‘Refugees welcome’ … a los centros de acogida de Cáritas, no a su casa, claro).

«La Organización Mundial de la Salud (OMS) ocupa un lugar privilegiado. Profundamente arraigada en su misión de dirigir la labor internacional en materia de salud está la noción de que sólo el compromiso de los gobiernos en una sinergia mundial puede proteger, fomentar y hacer efectivo un derecho universal al más alto nivel posible de salud. Esta crisis pone de relieve lo mucho que se necesita una organización internacional de alcance mundial, que incluya específicamente las necesidades y preocupaciones de los países menos adelantados que se enfrentan a una catástrofe sin precedentes» (¿Se refiere a esos centenares de funcionarios bien pagados, dirigidos por un marxista etíope que está a sueldo de la dictadura comunista china, que han sido incapaces de hacer nada eficaz contra este desastre?)

Convencido de que esto se lo han ‘colado’ a los Cardenales ese grupo de seglares que forman la ‘Pontificia Academia para la Vida’, me he ido al anterior documento publicado por la Santa Sede, “Querida Amazonia[2] (… ya sólo el título se las trae), convencido que ahí volvería a encontrarme en el puerto seguro de la doctrina de la Iglesia (tan clarito y tan sencillo de entender como “Amarás al prójimo como a ti mismo y a Dios sobre todas las cosas” y “Haz el bien y evita el mal”), puesto que recoge -ni más ni menos que- las conclusiones de un Sínodo repleto de obispos, cardenales y teólogos (no simples seglares a los que se les ha podido “ir la olla”) y esto es lo que me encuentro:

«Hay una intercomunicación entre todo el cosmos» (mal empezamos: no solo entre todo el Planeta, entre todo el cosmos)

«Tal comprensión de la vida se caracteriza por la conectividad y armonía de relaciones entre el agua, el territorio y la naturaleza, la vida comunitaria y la cultura, Dios y las diversas fuerzas espirituales» (¿De verdad están poniendo a DIOS al mismo nivel que lo que ellos llaman “diversas fuerzas espirituales”?)

«Amenazas contra la vida: apropiación y privatización de bienes de la naturaleza, como la misma agua; las concesiones madereras legales y el ingreso de madereras ilegales; la caza y la pesca predatorias; los mega-proyectos no sostenibles (hidroeléctricos, concesiones forestales, talas masivas, monocultivos, carreteras, hidrovías, ferrocarriles y proyectos mineros y petroleros); la contaminación ocasionada por la industria extractiva y los basureros de las ciudades y, sobre todo, el cambio climático» (Yo pensaba que era el aborto, la eutanasia, el hambre, la desertificación, la pobreza, el comunismo, etc.)

«Las víctimas son los sectores más vulnerables, los niños, los jóvenes, las mujeres y la hermana Madre Tierra» (Ya empezamos con la `Pachamama´; por favor, ‘se aclaren’, ¿es hermana o es madre?)

«La movilidad humana en la Amazonía revela el rostro de Jesucristo empobrecido y hambriento, expulsado y sin hogar, y también la feminización de la migración» (Atención, ministra de Igualdad, un nuevo filón para explotar: la “feminización de la migración”)

«… la creencia y los ritos sobre el actuar de los espíritus de la divinidad … que desde hace miles de años han cuidado su tierra, sus aguas y sus bosques» (¿”espíritus de la divinidad”? … esto empieza a ser herejía: Dios no hay más que uno, el que murió en la Cruz por la salvación del Mundo)

«A pesar de la colonización militar, política y cultural, y más allá de la avaricia y la ambición de los colonizadores, hubo muchos misioneros que entregaron su vida para transmitir el Evangelio…»; «Tales abusos produjeron heridas en las comunidades y opacaron el mensaje de la Buena Nueva. Frecuentemente el anuncio de Cristo se realizó en connivencia con los poderes que explotaban los recursos y oprimían a las poblaciones»; «Superar así cualquier tendencia hacia modelos colonizadores que han causado daño en el pasado»  (Ya está aquí la hispanofobia de Bergoglio, ¡como no!)

«El colonialismo es la imposición de determinados modos de vivir de unos pueblos sobre otros, tanto económica, cultural o religiosamente. Rechazamos una evangelización de estilo colonialista» (Supongo que no se acuerda de Fray Bartolomé de las Casas, ese no le interesa a Bergoglio)

«La escucha del clamor de la Tierra» (¿Se refiere a la madre o a la hermana?)

«En la Amazonía, el diálogo interreligioso se lleva a cabo especialmente con las religiones indígenas y los cultos afrodescendientes. Estas tradiciones merecen ser conocidas, entendidas en sus propias expresiones y en su relación con el bosque y la Madre Tierra» (¿Se refiere al `vudú’?)

«Es necesario defender el derecho de todas las personas a la ciudad» (Un nuevo derecho, el “derecho a la ciudad” … ya no vamos a tener tiempo material para exigir tantos derechos; ¿qué hay de las obligaciones?)

«Debemos luchar para … promover la ciudadanía ecológica integral» (Esto es de Greta seguro)

«Buena parte de los territorios indígenas están desprovistos de protección y los ya demarcados están siendo invadidos por frentes extractivos como la minería y la extracción forestal, por los grandes proyectos de infraestructura, por los cultivos ilícitos y por los latifundios que promueven el monocultivo y la ganadería extensiva» (… y esto de Manuela, o quizás de alguna soflama de aquel fantoche que se hacía llamar ‘subcomandante Marcos’ y que en 2006 arrasó el Estado de Chiapas, en México)

«La teología india, la teología de rostro amazónico y la piedad popular ya son riqueza del mundo» (¿”teología de rostro amazónico”? Espero que no vuelvan a la “teología de la liberación”, ni nada parecido, que a punto estuvo de destruir la Iglesia)

«También es importante promover la socialización de conocimientos ancestrales en el campo de la medicina tradicional propia de cada cultura» (Estupendo: esperanza de vida de 30 o 35 años; gran idea)

«Necesitamos una conversión ecológica … nos ponemos en camino inspirados por la propuesta de la ecología integral» (Este creo haberlo leído ya en un panfleto de Greenpeace)

«Ecología y justicia social están intrínsecamente unidos. Con la ecología integral emerge un nuevo paradigma de justicia, ya que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la Tierra como el clamor de los pobres» (Empecemos por el clamor de los pobres, si no te importa, Bergoglio)

«Una de las causas principales de la destrucción en la Amazonía es el extractivismo predatorio que responde a la lógica de la avaricia, propia del paradigma tecnocrático dominante» (lo puede haber dicho perfectamente Echeminga, otro argentino de pro)

«a) denunciamos la violación de los derechos humanos y la destrucción extractiva; b) asumimos y apoyamos las campañas de desinversión de compañías extractivas relacionadas al daño socio-ecológico de la Amazonía …; y c) llamamos a una transición energética radical y a la búsqueda de alternativas»

«La intervención del ser humano ha perdido su carácter “amigable”, para asumir una actitud voraz y predatoria que tiende a exprimir la realidad hasta la extenuación de todos los recursos naturales disponibles»

«Proponemos generar alternativas de desarrollo ecológico integral desde las cosmovisiones que sean construidas con las comunidades, rescatando la sabiduría ancestral» (en el momento de escribir esto sigo cortocircuitado con eso de las “alternativas de desarrollo ecológico integral desde las cosmovisiones”)

«La deuda ecológica que tienen los países con la Amazonía …»; « …protegiendo la tierra y cambiando nuestra cultura de consumo excesivo, la producción de residuos sólidos, estimulando el reuso y el reciclaje. Debemos reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles y el uso de plásticos, cambiando nuestros hábitos alimenticios (exceso de consumo de carne y peces/mariscos) con estilos de vida más sobrios» (Si señor, todos veganos, o mejor aún, a alimentarnos de raíces, hojas, insectos y -con suerte- algún mono, como los indígenas del Amazonas)

«Sinodalidad del Pueblo de Dios bajo la guía del Espíritu en la Amazonía»; «Ofrecer a los futuros presbíteros de las Iglesias en la Amazonía una formación con rostro amazónico»

«Queremos implementar nuevos caminos para la vida de la Iglesia y su servicio a una ecología integral en la Amazonía»

«La sabiduría de los pueblos ancestrales afirma que la Madre Tierra tiene rostro femenino» (es urgente prohibir el consumo de marihuana en los Sínodos)

Poco se puede añadir: la Iglesia está en manos de un montonero, no ya solo un peronista. La única explicación que encuentro es que el Altísimo nos está poniendo a prueba para saber hasta donde somos capaces de aguantar sin darnos de baja (en la Iglesia, que no en la Fe), lo que al menos para mi es un rayo de esperanza, pues seguro que Él ya se ha dado cuenta de que estamos al límite y pronto nos regalará otro Papa como San Juan Pablo II o Benedicto XVI. Hasta entonces no nos queda otra que apretar los dientes, taparnos la nariz y seguir a Bergoglio.

[1] http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_academies/acdlife/documents/rc_pont-acd_life_doc_20200722_humanacomunitas-erapandemia_sp.html

[2] http://www.vatican.va/roman_curia/synod/documents/rc_synod_doc_20191026_sinodo-amazzonia_sp.html