En mis madrileños años de estudiante infantil y juvenil, si a los profes (y a las seños o al dire) se les hubiera ocurrido implementar estas barbaridades liberticidas de ahora… ¡ay! si se les hubiera ocurrido… en los 80… ¡ay! si en los 80 se les llega a ocurrir hacer esto. Años donde todos, Y DIGO TODOS, éramos españoles. y, por lo tanto, cuidadores de nuestros ancestros, de la tierra construida por ellos, y dueños de nuestro presente y veladores de nuestro futuro: irredentos defensores de lo nuestro, no inmigrantes desterrados, apátridas y usurpadores de servicios sociales, sin amor a ningún pasado, terruño o bien material del que disfrutan.

¡Ay! sí se les llega a ocurrir hacernos esto… en esos tiempos donde el alumno más bueno de todos era un pedazo de cabrón en potencia, y el más malo se paseaba con su machete, mariposa o bardeo en la mano. Y los profesores no les huían, qué va, les enfrentaban pese a la diferencia de edad, que compensaba la diferencia de armas.  ¡Ay! si ahora a los profesores de los 80 les hacen implementar la barbaridad del congojavirus, se unirían con los alumnos irredentos que éramos (casi) todos antes y… ¡no hay policía suficiente en la ciudad, ni milicos en los putos cuarteles, para obligar a que un solo cole, de entonces, ceda!

¿Qué nos ha pasado? Porque yo estoy escribiendo esto… ¿dónde estáis el resto? ¿Dónde coño está mi generación? ¿Y los perrodistas, dónde andáis, cuadrúpedos serviles del sistema, atados con longanizas, panda de asalariados del miedo. Salvo Luys Coleto y… (casi) ¡ya está! no hay nadie más, ni ningún medio, salvo ECDE y en la puta tele “el bull tv”.

¿Dónde estáis los alumnos de mi generación y su profesorado? ¡ah! qué muchos sois los culpables de esto (y del resto). Vale. Perfecto. Resulta que no éramos todos tan valientes y sensatos, sino que muchos erais tan cobardes que seguíais la corriente libertaria, agazapados hasta que el corrupto sistema os ha dejado mostraros como lo que sois. Entonces erais aquella minoría: los cobardes del recreo, los chivatos del patio, los profes pelotas del dire, el dire pelota del político y etc. Nunca os tomamos en cuenta los amos del cotarro, de la vida. Por eso ni os veíamos, espectros de la vida, gusanos de asfalto, ratas de edificio. Vuestras madres eran esas tías raras que cotorreaban en la puerta del colegio, mientras nosotros íbamos solos por la vida, sin la paternal escolta. A vosotros siempre os robaban el bocata, no para comerlo, sino por joderos.  Jamás supisteis defenderos, panda de maricones. Ahora estáis dirigiendo el cotarro, con vuestras corbatas, vuestro plan de pensiones, vuestra guardia pretoriana pública y etc.  Pero seguís teniendo muy presente quien manda, quien os ha dado miedo, a quien teméis por encima de todo y de todos: a mí y a los que son como yo, es decir: los que ahora no somos nada, si por “nada” entendemos dinero y poder derivado sólo, y digo sólo del parné. Vosotros no pisáis los barrios obreros ni en vuestros cochazos, pero los putos guetos son los lugares donde nos hacinamos el 90% de la población. Porque los que son como yo jodíamos a los que os jodían… bien lo sabéis y ahora habéis cambiado vuestras gafotas, vuestras aparatos dentales por despachos de puta madre y guardaespaldas. No somos muchos, pero somos, que no es poco. Y no somos muchos porque habéis infectado nuestros guetos de inmigrantes y de estúpidos españoles adictos al móvil, todos pusilánimes y acólitos vuestros. Pero aún así, seguís sin pisar nuestros pútridos barrios, porque nos seguís temiendo a nosotros, los otrora amigos de los más chungos (los que os aterrorizaban) y de los más pusilánimes (vosotros). Enemigos de ambos, añado. Cuidado con nosotros. Necesitáis vivir en fincas protegidas y ser amigos, muy amigos, de los maderos y los políticos (si es que ya no lo sois vosotros) ¿Qué se siente al vivir con tanto miedo, covidiotas burgueses de mierda?

Jamás sabréis lo que es vivir en libertad y sin miedo. Y, por su puesto, no pienso explicaros su secreto, porque todos empezamos la partida de la vida (casi) en la misma casilla y mirad ahora: todos jugando juegos radicalmente distintos y algunos ya sin tablero ni partida que disputar… pero vivos, esa pequeña condición vital inherente al ser humano y que vosotros, malditos covidiotas habéis olvidado ejercer en vuestra atroz manera de ver la vida, que no vivirla, porque lo vuestro no es vivir, panda de acojonados lameculos de mierda. Genocidas en potencia y en acto. Torturadores, maltratadores, psicópatas bienintencionados… No olvidéis que nosotros nos despollamos le los despojos humanos que habéis metido a vivir en nuestros barrios obreros: desde el panchito al moro y, sobre todo a los rojos que ya nuestros ancestros derrotaron, contra cualquier pronóstico de lógica bélica y sociopolítica, entre 1936 y 1939, y porque no quisieron acabar la fiesta en pocos meses… Y pasamos por vuestros barrios de lujo, como pedro por su casa. Seguid acumulando esbirros que defiendan vuestros reinos, es un consejo de antiguo amigo, y si no amigo, de antiguo compañero de vida.

Y vigilad a vuestra quinta columna… que haberla hayla. ¡Traed más miedo, es la guerra!