En el régimen franquista, que se caracterizaba por la “unidad de poder y coordinación de funciones” (más o menos, como ahora), existía el Cuerpo de Peones Camineros del Estado, que solían vivir en unas casetas construidas cada x kilómetros de las carreteras, o poblaciones aledañas, y tenían la función de limpiar los márgenes de las mismas, desempedrarlas, etc.

Esta es la función que el todavía secretario general de la PSOE, y ministro de transportes, José Luís Ábalos, ha dicho que iba a realizar, por lo que deberíamos integrarle en ese Cuerpo de Camineros del Estado, y ya que es maestro, podríamos llamarle maestro caminero, una especie de encargado.

Encargado de desempedrar el camino de los indultos y la “petición de perdón” por parte del Estado español a los líderes racistas y separatistas catalanes, faltaría más…

Para Ábalos, las causas ante el Tribunal de Cuentas son “piedras en el camino” del diálogo y van a “desempedrarlo”.

Así se deduce de su penúltimo exabrupto, televisado urbi et orbi por los medios afines al régimen, es decir, prácticamente todos:

“Sabíamos que todas estas causas, que no dejan de ser piedras en este camino, estaban ahí. Por lo tanto, nos corresponde ir desempedrando todo este camino…”.

¡Acojonante! No tengo palabras.

Como lo suyo es insultar y descalificar a los que piensan distinto de lo que diga su “amado líder”, Pedro Sánchez, piensa que: el Gobierno ha defendido una “posición de centralidad política” frente a la polarización en la que cree que están el independentismo y lo que ha tachado de ultranacionalismo español.

¡Y se ha quedado tan pancho”

En otras palabras, que defender la unidad e integridad territorial de España, el respeto al Estado de Derecho, etc., para él es “ultranacionalismo español”.

¿Cómo van a presionar al Tribunal de Cuentas, “supremo órgano fiscalizador de las cuentas y de la gestión económica del Estado, así como del sector pública”, como reza el artículo 136 de la Constitución…?

Lo ignoro, pero de esta troupe, me espero lo peor, empezando por alguna reforma legal que le prive de su teórica independencia, tal y como garantiza el art. 136, 3: “Los miembros del Tribunal de Cuentas gozarán de la misma independencia e inamovilidad y estarán sometidos a las mismas incompatibilidades que los Jueces”.

El Tribunal de Cuentas depende “directamente de las Cortes Generales” y tiene su propia jurisdicción.

Digamos que es una parte de la bóveda institucional del Estado, que ayuda a sostener nuestro cada día más débil Estado de Derecho.

Pues bien, ¡Ábalos quiere seguir desempedrando “las piedras en el camino” del proceso de diálogo con la Generalidad, que para muchos de nosotros es más bien de rendición y claudicación frente a los separatistas catalanes!

Que lo consiga o no, dependerá de todos nosotros…