Señores, yo, como aquel Martin Luther King de la Marcha sobre Washington, tuve hoy un sueño, adormecido por las bonitas, bellas, dulces, sencillas, democráticas y muy liberales palabras de los organizadores de la concentración de la Plaza de Colón y causa de la risa que a esa misma hora salían de la Moncloa, donde el Rey Eteocles celebraba y aplaudía a la tigresa Doña Rosa Díez mientras le firmaba a la Doña Carmen de Cabra los indultos de la concordia y la convivencia.             

 Sí, yo tuve hoy un sueño.

               

Soñé que nada más terminar de leer Doña Rosa el comunicado-ultimátum duerme conciencias  de la España constitucionalista Isabel Díaz Ayuso y Santiago Abascal  (el cobardica Casado no quiso acompañarles) se subieron a la tribuna del honor cívico y primero la victoriosa Presidenta de la Comunidad de Madrid y luego el aplaudido Santiago Abascal gritaron a los cuatro vientos.:

"Amigos, madrileños, españoles, habéis venido hasta Colón para protestar contra el Presidente vendido a los catalanes… yo os digo que ya eso no basta, que ya no basta gritar ¡Sánchez dimisión! desde aquí…. Que Colón ya no basta… que si de verdad sois españoles….ahora, ya, tenemos que ir hasta la Moncloa y decírselo a la cara.

 

Amigos, madrileños, españoles: ¡A LA MONCLOA!"

 

--Dijo y gritó doña Isabel, más decidida y valiente que nunca.

 

"¡¡¡Españoles, yo estoy con la Presidenta de Madrid… YA NO BASTA CON COLÓN!!!" 

--Grita don Santiago Abascal, como un Daoiz patriota.

 

"¡¡Ahora hay que ir a la Moncloa!!

¡A Moncloa! ¡A Moncloa! ¡A Moncloa!"

 

Señores: y os aseguro que lo que vi fue un milagro, ya que más de un millón de personas comenzaron a gritar al unísono: ¡¡¡A MONCLOA!!! ¡¡¡A MONCLOA!!! ¡¡¡A MONCLOA!!! ¡¡¡A MONCLOA!!! ¡¡¡A MONCLOA!!! ¡¡¡A MONCLOA!!! Y dirigiendo sus pasos tras doña Isabel y don Santiago como una riada humana se puso en marcha por la calle Génova hacia Arguelles.

 

¡¡Increíble!! ¡¡Inenarrable!!

 

San Bernardo, Alberto Aguilera, Princesa, Arguelles y el torrente seguía fluyendo imparable y sin dejar de gritar ¡¡¡a Moncloa!!! Porque ni las Autoridades salían de su asombro y el Ministro Marlasca se había escondido con el “gurú” Redondo a su lado sin saber qué hacer.

 

¡Dios!, pero ni las tres compañías de la Policía Nacional, ni la Guardia Civil pudieron detener la marabunta que cívicamente seguían a doña Isabel y a don Santiago al llegar al Arco del Triunfo… y como un tsunami aquellos miles de españolitos fueron llenando la Ciudad Universitaria y rodeando el Palacio de la Moncloa, donde el asustado Presidente Sánchez había reunido con urgencia un “Gabinete de crisis” y se debatía cómo podía detenerse y controlar lo que estaba pasando.

 

Señores, pero soñando y soñando llegué hasta el momento más inenarrable. Fue cuando las fuerzas de seguridad alertaron a la muchedumbre que no podían dar ni un paso más y quisieron detener a doña Isabel y a don Santiago… porque entonces la marabunta se encorajinó y saltó por encima de los incrédulos guardias y policías que no se atrevían a usar las armas contra aquellos enfervecidos ciudadanos. Pero, como en todos los sueños cuando ya estaba más interesante la situación me desperté y lo único que pude recuperar de mi sueño fue que los “amotinados” se plantaron cercando la Moncloa y dispuestos a permanecer allí hasta que el Presidente dimitiera.

Sin embargo, ya despierto, lo único que he podido ver y estoy viendo por todas las “teles” es que los manifestantes se retiraban de Colón creyendo que habían salvado España y que ya habían ganado la guerra.

Está claro que solo con la Plaza de Colón no se gana esta guerra y que el Rey Eteocles no saldrá de la Moncloa sino es con los pies por delante.