Hace ya años que no compro un diario en papel, pero me gusta leerlos mientras tomo un  café cortado y un churro, tras ingerir previamente tres nueces y algún corrusco de pan  duro, del día anterior, que uno viene de la pobreza…, camino de la miseria, a la que nos lleva el gobierno actual.

Esta mañana leo que Daniel Ortega, digo Pedro Sánchez, echa la culpa de todo a la prensa, que dice que intoxica…

Y se queda tan ancho.

Supongo que salvará al diario “El Putrefacto”, que ustedes ya saben cuál es, y que es su boletín  oficioso. (El oficial es el  BOE, fuente de una gran parte de nuestros males, pasados, presentes y futuros).

Ortega persigue también a la Iglesia Católica, pero aquí no es necesario, habida cuenta de que la mayoría de los Obispos ya se han pasado al enemigo, eso sí, con sus Palacios, Mercedes y BMW, que hasta ahí podríamos llegar.

Y el ¿Papa? es el primero, pues ya no sé si es un botarate argentino, un comunista montonero, o un enemigo de la Iglesia, que está ahí para socavarla desde dentro… (Y que Dios me perdone, si me equivoco, pero escribo en conciencia, como siempre).

He leído también que los británicos están muy enfadados con su premier, que se ha ido de vacaciones, cuando el país tiene que afrontar grandes retos, pero el nuestro estará de vacaciones del 2 al 22 de agosto, aunque se queme España, y se hunda la economía.

Es el típico psicópata, que no siente ni padece, y le importan una mierda los demás, es decir, los cuarenta y siete millones de personas que habitan la vieja piel de toro.

¿Qué nos está pasando…?

¿Cómo es posible que la sociedad civil no sea capaz de reaccionar, y decir ¡Basta, ya!?

Tal vez porque no hay sociedad civil, sino sociedad subvencionada, que no es lo mismo.

Cuándo se depende del dinero público, se pierde la independencia, y eso lo sabemos muy bien los que vivimos con nuestros propios medios, sin pedir nada a nadie, y mucho menos a los poderes públicos.

Se avecina un otoño e invierno que van a ser de órdago, con un gobierno pasmado, incapaz de hacer frente a la situación.

Cuándo uno nombra ministros a los más tontos del lugar, sectarios a más no poder, elegidos con criterios partidistas y de lacayismo y sumisión al “Amado Líder”, al Timonel de las Españas –pronto ex España-, pasan estas cosas.

Los españoles en el pecado, el pasotismo, el individualismo –ande yo caliente, y los demás que se jodan, etc.-, llevaremos la penitencia.

Que Dios nos coja confesados.