Las colas del hambre son una dolorosa desgracia que solo saben lo que duele las personas, hombres y mujeres que, desprovistas de toda posibilidad de valerse por si mismos; de ganarse el sustento con sus propias manos, se ven sufriendo, condenados por la malversación de sus obligaciones de unos insolventes políticos, a la mas dura humillación, que es la humillación que se siente ante uno mismo. Ha de ser terrible enfrentarse con las manos vacías ante el hambre, a veces de sus hijos pequeños; a veces padres ancianos.

Nadie podría creer que algo así de injusto estuviera ocurriendo en España, siendo uno de esos países que presumen de punteros (no confundir con puteros...por quienes les dirigen) de la Comunidad Económica Europea -aquella organización política que  prometía hacernos un hijo cura-  teniendo en cuenta que los españoles estamos viviendo, como lo estamos haciendo, protegidos por el Estado del Bienestar que nos ha traído la Democracia Liberal, y que ha sido visiblemente mejorada por Pedro Sánchez, ayudado por su longuísimo gobierno tan bien formado y florido que parece haber sido sacado de un "chino" de todo a 5 euros.

Esas colas deberían hacerle caer la cara de vergüenza a cualquier gobierno decente, ya que la existencia algo tan lamentable afecta directamente a lo que son sus responsabilidades. A cualquier decente, pero no es el caso de un gobierno cuando que se gasta cerca de un millón de euros en renovar los coches oficiales en los que pasearán sus  almorranados culos, cuando quizás dentro de unos pocos días se encuentren en la puñetera calle. De cualquier modo, se queden o se les eche, colocando las colas del hambre, que con tanto ahínco han forzado a ser formadas en auxilio de tantas buenas persona a un lado, y enfrente ese gasto en vehículos, no es eso sea una malvada injusticia; no, lo que refleja; lo que pone ante los ojos de todos los españoles es el hecho de una autentica cabronada.

Pero pronto escucharemos, que no nos quepa duda, en boca del mismísimo presidente Sánchez, coreado por toda su cohorte de palmeros excelentemente pagados, como si fueran buenos, que esas colas son una maniobra absolutamente falsa montada por VOX, dirigida por el mismísimo Carbajal, secundado por las señora Olona, la señora Monasterio y la colaboración de los señores Ortega-Smith y Jorge Cutillas, utilizando a todos los extras de los estudios cinematográficos españoles.

Luego dirán que no lo he dicho con tiempo.