El todavía presidente del gobierno, y “rey” de las Ex Españas, preside (es un decir), dos gobiernos, uno de “socialistos”, y otro de comunistas, con cinco ministros, sobre los cuáles no tiene autoridad alguna, y que hacen lo que quieren…

Sánchez está jugando a la ruleta rusa, con el ¿futuro? de 47 millones de españoles.

Don Ramón Maria del Valle Inclán popularizó la figura del esperpento, representación grotesca de la realidad de su época, sobre principios del siglo veinte.

Desgraciadamente, la situación actual de nuestra Patria es esperpéntica, y sería cómica, si no fuese trágica.

Un presidente que en realidad actúa como un jefe de estado bis, o presidente de una inexistente república (por ahora), que pasa de todos los problemas, presentes y futuros, y se dedica a holgazanear, vacacionar, hacerse fotos y asistir a cumbres internacionales, para que quede clara su gran figura de “estadista” (perdón, que me descojono), de España.

Una persona absolutamente inútil e incapaz, que ante la pandemia, también llamada plandemia, ha optado por escurrir el bulto, y dejar las responsabilidades en manos de las 17 taifas que conforman el territorio nacional, además de las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, cada una de las cuales tiene a un aspirante a sátrapa o dictador, al frente de las mismas…

Autonomías que han asumido unas competencias de las que carecen, suprimiendo y restringiendo las libertades fundamentales de sus ciudadanos, más bien vasallos o súbditos, y, sobre todo, contribuyentes, en una clara demostración de que aquí mando yo.

Lo mismo sucede con las medidas sanitarias, que cada autonosuya, en acertada definición de Vizcaíno Casas, que en paz descanse, están adoptando, a cual más absurda, destinadas a limitar o impedir el ejercicio de nuestros derechos y libertades, al tiempo que se estigmatiza a los no vacunados, y se impide, por la vía de hecho, que puedan desplazarse, o entrar simplemente en un bar o cafetería a tomar un café o hacer aguas.

Así el gobierno pasa de ejercer las competencias y responsabilidades, que tiene constitucionalmente atribuidas, y se dedica a lo “realmente importante”: desenterrar a los muertos del Valle de los Caídos, reunirse con Cataluña de igual a igual, y transferir la práctica totalidad de las competencias estatales al País Vasco y a los catalanes, en un ejercicio de ruleta rusa política, sobre la unidad e integridad territorial y social de España.

¿Cómo acabará esta situación…?

No lo sé, pues no soy adivino, pero me temo lo peor.

Este hombre, con tal de permanecer una temporada más en el cargo, está dispuesto a vender nuestra Patria en almoneda, en una peligrosa, peligrosísima, huida hacia adelante, mientras pierde apoyos hasta en su propio partido, que ya está prácticamente muerto y sepultado.

Ahora ya no hay realmente PSOE, sino el “Partido Sanchista”, formado por los adoradores de ese ídolo con pies de barro llamado Pedro Sánchez, al que algunos vienen en llamar Perro Sánchez, utilizando para ello la segunda acepción de la palabra perro, según el diccionario de la real academia de la lengua española…

Se asciende y promociona a las personas de segundo nivel de Carmen Calvo y Ábalos, pues al parecer, Sánchez si paga a traidores, y gratifica la lealtad al “Duce”, por encima de la idea de servicio a España, y al bien común, que es algo que no le quita el sueño, en absoluto.

¿Pero este hombre está bien de la cabeza, o debería estudiarse su posible incapacitación, dadas sus tendencias suicidas, pero no personales, lo que a nadie nos quitaría el sueño, sino de España en su conjunto…?