Hace más de un año que “el Cuervo” de Alan Poe, sorteando tiempo y lugar, se instalara en la Moncloa, eligiendo de posadera la cabeza de Pablo Iglesias (fundador) sobre la que defeca invariablemente; creando así, una enojosa situación al personal de servicio de limpieza, un olor insoportable en la estancia e incomodidad a los exclusivos visitantes que disfrutan del simbolismo escultórico. Desde la llegada del pájaro de mal agüero a la mansión que usufructúan los Sánchez, todo han sido calamidades y malas noticias para el pueblo que desgobierna, aunque los Sánchez vivan ajenos a la realidad y trasladen la responsabilidad del desastre al “mal fario” de Zapatero y a la cobardía de Rajoy. ¡Esto lo arreglo yo, había dicho al llegar!, equivocándose de verbo.

 

Las disputas entre los miembros del gabinete e incluso entre Sánchez y su Alteza Begoña, son tan notables como difíciles de ocultar a quien, viniendo del Averno, es incorpóreo. No hay asunto de estado que haya escapado al Cuervo en su hábitat de Moncloa. Nadie, excepto Carmen Calvo y la Fiscal General Dolores Delgado, han sido informados del intruso, aunque no pueden comunicarse con él, ni visualizarlo. Ésta solicita, ha contactado con Garzón por si fuera necesario judicializar el asunto al afectar a un derecho humano imprescriptible y permanente: ¡el descanso del presidente!

 

La Abogacía del estado ya estudia la posibilidad de aplicarle, mediante nuevo Decreto-Ley ad hoc, la “Ley de Memoria Democrática”, al coincidir su llegada con la profanación de la tumba de Franco y presentarse, sin avisar, diciendo: “¡Os arrepentiréis! Nadie debe perturbar el descanso eterno de un héroe”. La señora de Cabra (Carmen Calvo) en el deseo de aplicarle ya, la apología del franquismo, ha contactado con el magistrado del Supremo Pablo Lucas para buscar, nuevamente, la unanimidad de la Sala, dado el pluralismo de sus componentes. El cuervo que lo ve y oye todo, advirtió a Sánchez: ¡Ni lo intentes!¡Te irás tú antes!

 

En este largo y tétrico año, él inhóspito animal, indetectable a los barridos electrónicos, tomó nota de lo hablado en Moncloa; pudiendo, de revelarlo, helar el alma de cualquier humano que lo escuche, como Filomena heló, unos días, la vida de los madrileños. Resulta tan difícil de explicar a los españoles lo que se piensa de ellos y el experimento diseñado para su futuro amparados en una falseada democracia, “ingeniería social le llaman”, como imposible de creer; de no hacerse un esfuerzo intelectual disociando las palabras del tamiz de los hechos. Por eso el cuervo lanza constantes ditirambos a la conciencia de Sánchez, ¡Nunca más! ¡hijo de la puerta doble! ¡promiscuidad de humo!¡ mentida herencia! ¡arrabal innombrable! ¡vivo no nacido! Ello aterra a Begoña cuando se lo cuenta, pero ni inmuta a su marido.

 

Un día de enero en que Madrid se cubrió de armiño colectivo (Filomena), mientras Sánchez esperaba el helicóptero, absorto y ciñéndose el nudo de la corbata frente al espejo, el Cuervo, le suelta: “¿si la gente supiera lo que eres y no lo que aparentas?, te echarían a patadas por esas cuestas, como si de un mameluco se tratara”. Un torrente de ira se instaló en las venas de Sánchez y, con la fuerza incontenible de un rayo, lanzó al osado animal la jabonera de mármol de Carrara, regalo de Bettino Craxi, en recuerdo de las jornadas en Roma dónde, representando a las juventudes socialistas españolas, rendía pleitesía al patrón de la internacional socialista.

 

La previsión del animal y la prontitud con que utilizó sus poderes de invulnerable presencia incorpórea le salvaron del seguro descalabro, que terminó pagando el espejo, las paredes, el quicio de la ventana y el cristal blindado del suntuoso baño, ahora, en parte, destrozado. En evitación de males mayores del patrimonio mobiliario español; en atención al equilibrio emocional de su inquilino y por piedad con los asesores de seguridad presidencial encargados de neutralizar a quien no ven, ni oyen, ni sienten, más allá de lo que se atreve a transmitirles Sánchez; “el cuervo” ha decidido comunicarse sólo en la oscuridad de la noche y en sueños. Así, invariablemente, les despierta a las horas más intempestivas con un escueto mensaje: ¡Nunca más!¡Te irás!

 

En el año transcurrido de obligada convivencia entre el animal biológico y el animal político, hace tiempo mitificado literariamente; ha ocurrido de todo, y casi todo malo para el país, aunque sus moradores fingen desconocerlo. Pero los diálogos en la doble dimensión hombre/bestia, místico/oral, entre ellos, aunque sólo sea en sueños, nunca dejan de ser ácidos, turbulentos, tenebrosos dónde el pico del Cuervo se muestra erguido y desafiante y la tez del presidente, medio oculta en la almohada, enrojece constreñida por un rictus de cólera. ¡Te irás, mayo se acerca, presidente!, le recuerda desde junio del dos mil veinte.

 

El no saber cómo desembarazarse de tan hostil elemento, provoca en el presidente por accidente, una irritación compulsiva que le lleva a solicitar reiteradamente a los servicios de inteligencia del estado sobre la forma de librarse del intruso; así como, del origen de esa indeseada presencia, y sobre quién pudiera estar detrás. Estos, le han respondido con un mistérico dossier titulado: “Esoterismo en estado puro”. “No hay mal que cien años dure, ni que el bien no cure”. Pidió consejo e interpretación a la Egabrense (Carmen Calvo) quien, con su natural desparpajo, le respondió de repente: “no hay que ser muy lista, ese espantapájaros, cuervo o grajo, que tienes presente, no te afrente, es franquista”.

 

Es tanto lo que ocurre en esa “Mansión de los latrocinios” que conocemos por Moncloa, que extraer sólo tres vivencias del largo año compartido con el presidente por accidente de España, requiere de un enorme esfuerzo de síntesis. Viniendo desde las profundidades del Averno, por haber traicionado la luz de la verdad, tengo como misión la de trasladar a las tinieblas la posibilidad de que España, ¡la católica España!, pueda ser destruida. Por ello, expondré “tres momentos” y que el lector juzgue. Las reuniones con Soros y sus emisarios; las comidas de trabajo, con Dolores y Baltasar, para diseñar el futuro Consejo General del Poder Judicial; Y la tarde de “los cuatro jinetes del apocalipsis”, Arrimadas, Aguado, Redondo y Sánchez, bautizada “operación Plutarco”, servirá de muestra sobre lo que se cuece en la política española, por intereses foráneos y necedad inducida del presidente.

 

Recién obtenido “el golpe de mano” al parasitado Rajoy y formado gobierno con lo peor del antisistema militante, Sánchez, recibe la primera visita de George Soros dónde le instruye sobre la forma de gobernar España, diciéndole: “la caída de Europa debe comenzar por España”. Fijan un calendario de encuentros con emisarios suyos de segundo nivel que evalúen el seguimiento e implementen directrices y, para evitar reticencias personales, le garantiza todo lo que satanás le ofreció a Jesús en él desierto, según San Mateo: “Todo lo que ambiciones te daré, si complaces mis deseos”. Estos eran: Agenda 2030; leyes identitarias, violencia de genero y memoria histórica; control absoluto del poder judicial y de los medios de comunicación de masas; batalla prioritaria de la cultura, comenzando por la enseñanza; aprovechamiento de la pandemia para restringir todas las libertades e imponer el estatus de rebaño; desmontar toda resistencia política, social o militar, con la máxima coacción y mínima violencia; que el pueblo acepte resignado el “seréis más pobres peor, pero más felices”. Nombrar a Enrique de Santiago, de probada solvencia revolucionaria y necesario radicalismo, hasta conseguir el objetivo: ¡Una republica federal asimétrica!, o, lo que es igual, ¡el finís hispaniae! El Cuervo, que conoce la materia, grita con estruendo al unísono de ambas conciencias: “¡ángeles de la luz y ministros de justicia!, está escrito, al final de los tiempos”. ¡Seréis derrotados! La cartera de Soros desapareció como prueba de fehaciencia y sigue perdida por siempre jamás.

 

Baltasar, “prevaricador mayor del reino” y su Artemisa, María Dolores Delgado; la que sigue “bebiendo de su copa” y visualizando futuros “negocios vaginales”, asisten con inusitada frecuencia a comer en Moncloa, incluyendo tardes de trabajo, con un único propósito: la vuelta de Garzón a la Audiencia Nacional, en mayo y, controlar definitivamente el poder judicial. Una vez dominada la fiscalía y debiendo su instrucción decidir sobre qué delitos y delincuentes perseguir; sólo queda asaltar el Consejo General del Poder Judicial y, a través de él, todos los nombramientos clave. A la presteza de Casado al juego del llamado “sentido de estado” para marginar a Vox y seguidilla de fatua alternancia, cifran la victoria final. El Cuervo, jocoso ante tanto cambalache, jugó con Baltasar, haciendo que se le cayera la cuchara sobre el plato de la sopa, en tres interminables ocasiones; lo que llevó, con la incomodidad del exmagistrado, a romper dos platos y decir a María Dolores, resignada: “se me está haciendo mayor”. El Cuervo replicó ¡no tomarás posesión! El silencio del comedor no diferenció el eco de la voz. Y así quedó.

 

La “operación Plutarco”; así llamada por las “vidas paralelas” que Sánchez pretende establecer con Largo Caballero, comienza con el asalto a la Comunidad Murciana, para continuar en Madrid, Andalucía y Castilla/León. Jaque Mate al PP y a la posible alternancia de poder al totalitarismo de Sánchez. A la reunión asiste Arrimadas, Aguado, Sánchez e Iván Redondo, quien lleva la voz cantante y fija la estrategia. Tan confiados estaban y eran tantos los años de feliz reparto del poder, que no evaluaron el comenzar la moción por Madrid; aún previendo que Casado, ahora, como Rajoy, antaño, no iban a evaluar el daño, hasta no poder evitarlo. No contaban con la intrépida de Chamberí, Díaz Ayuso; algún avezado consejero y lo que significa la capitalidad de la nación. Medir mal el cálculo, quedar desnudos y fracasar no figuró en el análisis de la pléyade de asesores áulicos de Moncloa, con Redondo a la cabeza. De ahí que el desastre amenace con dar al traste de todo lo calculado por la osadía de Sánchez, perdiendo Madrid y España. El Cuervo, bilocado en Manuela Malasaña, aventura un similar desastre a los afrancesados de Soros. Madrid no será la tumba del fascismo como soñára Dolores Ibárruri (La Pasionaria) y reedita Pablo Iglesias, sino “la tumba del Sanchismo”, según pronostico del Cuervo desde el inicio.

 

Como hijo de las tinieblas, portador de secretos del averno, escrutador de almas; picoteo corazones, trituro entrañas y aventuro desastres, a quienes el poder se combina con naturalezas engreídas, soberbias, fatuas, perniciosas para la comunidad por la imprevisión, mala gestión y sectarismo político. Las masas, inconscientes y volubles, se conducen en cualquier dirección, siempre esclavas de impulsos externos. Por eso el Cuervo, desde su hábitat en Moncloa, fiel a su destino, ¡ser de desdicha! ¡pájaro o demonio, pero al fin profeta, advierte a su inquilino del final de su aventura y nuestra desdicha. El Cuervo, el triste, feo, siniestro, flaco y agorero pájaro de los antiguos tiempos, sin mover una pluma, ni erguir el pico, repitió por última vez: ¡nadie destruirá España! ¡Está escrito!¡Imprevisible su pueblo, el 4 de mayo, será el principio de tu final! ¡Te irás!”.