Este artículo es continuación de otro publicado en el día de ayer con el mismo título en el que, fundamentalmente, se hacia un análisis de la evolución del PIB y del empleo entre 1980 y la actualidad, con objeto de formar criterio para intentar adivinar lo que nos puede pasar en esta nueva crisis.

En esta segunda parte volvemos al presente y al futuro inmediato.

En el siguiente gráfico se muestran las proyecciones del BdE en lo que se refiere a la evolución del PIB, en ese escenario intermedio que se describía en el artículo de ayer, añadiendo a efectos de tener algo más de visión los años 2023 y 2024 suponiendo para esos años un crecimiento similar al que veníamos teniendo antes del Covid (+2,3% anual):

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Se ha iniciado la serie en 2005, antes de la gran recesión, con objeto de poder comparar las proyecciones con lo que ocurrió entre 2008 y 2016.

Como se observa, el BdE espera una caída de la actividad entre el último trimestre “normal” (2019Q4) y el primer trimestre “post-Covid” (2020Q3) de un 10,4%, lo que supone retroceder de golpe a niveles de PIB de mediados de 2015, cuando todavía estábamos saliendo de la gran recesión. A partir de ese momento, cuando se toca fondo, crecemos a un ritmo del 3,4% anual, en media, de modo que recuperaríamos los niveles de PIB “pre-Covid” en 2023Q2, esto es, dentro de 3 años.

¿Y qué pasa con el empleo?

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El BdE, en ese escenario intermedio, prevé una subida del desempleo hasta 4,9 millones (tasa de paro del 21,4%) a finales de 2020 y un descenso paulatino a continuación hasta 4,1 millones (17,4%) a finales de 2022.

Como decía ayer, es aventurado cuestionar las proyecciones del BdE, pero les voy a dar mi opinión.

La caída del PIB entre 2019Q4 y 2020Q3 que estima el BdE debe estar basada en datos reales de la economía de hoy, muy actuales, por lo que debería ser bastante precisa. También parece razonable el crecimiento a partir de ese mínimo (+3,4% anual en media), similar al que ya tuvimos después del mínimo de 2013Q3 en la gran crisis (+3,5%), por lo que no parece voluntarista. Nada que objetar a las proyecciones del PIB.

La renta per-cápita cae más que el PIB, bajando de los 26.600 de 2019Q4 a unos 23.700 en 2021Q1 (caída del 11,0%) y además no recuperamos los niveles de renta per-cápita anteriores al Covid y a Sanchez/Iglesias hasta 2024Q2, de modo que estos dos virus (el Covid y el gobierno) nos van a costar un retroceso en renta per-cápita de al menos 4 años y medio.

Sin embargo, en cuanto al empleo, mi opinión es otra.

En las dos crisis vividas desde 1980 hemos aprendido varias cosas sobre el comportamiento del empleo en España:

  1. El empleo acentúa, o exagera, las caídas del PIB. Así, en 1992 el PIB cayó un 1,5% y la población ocupada (la otra cara de la moneda del desempleo) cayó un 8,3%; y en la gran recesión el PIB cayó un 8,9% y la población ocupada cayó un 18,3%.
  2. El empleo empieza a recuperarse varios trimestres después de que empiece a recuperarse el PIB. Tanto en 1993 como en 2013 fueron 3 trimestres.
  3. En las grandes crisis hay un número de empleos que se pierden “para siempre”. En el caso de la crisis de 2008 fueron casi 1 millón.

El BdE está estimando para esta crisis una bajada de la población ocupada de solo el 9,6% con una caída del PIB del 10,4% … y recuerden lo que pasó en 2008.

En mi opinión, la previsión del BdE en lo referente al desempleo es voluntarista (o “alguien” les ha dicho que lo sea, para no alarmar). Yo estimo que con una caída del PIB del 10,4% la población ocupada debería caer al menos un 15%, con lo que en lugar de irnos a un máximo de 4,9 millones de parados (tasa de paro del 21,4%) como estima el BdE, nos iremos al menos a 5,7 millones de parados (tasa de paro del 24,3%) en 2021Q3, bajando luego en 1,7 millones aproximadamente hasta finales de 2024, cuando estaríamos con una tasa de paro del orden del 17%.

Ojalá me equivoque, y mucho, y todo sea menos malo de lo que yo creo, pero en manos de esta banda de inútiles y fanáticos, que lo único en lo que piensan con la que tenemos encima es en pintar los buzones y las furgonetas de Correos con los colores del arco iris, mucho me temo que todo será peor de lo que estiman las instituciones que hacen sus proyecciones pensando que los que gobiernan son personas con un mínimo de capacidad y con un verdadero interés por el bienestar y el progreso de los ciudadanos.

Que Dios nos coja confesados.